En declaraciones a FM Show y en su carta, Griselda B.M. detalló que los abusos comenzaron cuando ella contaba con apenas ocho años y se extendieron hasta que alcanzó la mayoría de edad. A raíz de estas agresiones, tuvo un hijo que hoy cuenta con 19 años y recibe tratamiento psicológico. La mujer confirmó que su hijo está al tanto de su origen biológico.
La denuncia fue presentada el 12 de febrero en la Comisaría de la Mujer de Montecarlo y posteriormente derivada al Juzgado de Instrucción Nº 1, de la IV Circunscripción Judicial con sede en Puerto Rico. La documentación presentada incluía constancias policiales y la carátula de la causa por “Delito contra la Integridad Sexual”, donde se menciona a Juan M. como acusado. A pesar de estos antecedentes, Griselda B.M. fue notificada tras varios meses de espera que el caso había sido archivado por prescripción.
En su carta, la mujer manifestó: “Hoy me veo obligada a hacer pública mi profunda indignación, tristeza y repudio ante la resolución judicial que declaró prescripta la causa por abuso sexual que sufrí durante mi infancia”. A esto agregó que su testimonio no se limita a un simple expediente, sino que representa años de dolor, silencio, miedo y consecuencias que han dejado cicatrices en su vida. “Hablo de un abuso cometido por quien debía protegerme: mi propio progenitor”, precisó.
Griselda B.M. subrayó que la decisión judicial “no niega que los hechos hayan ocurrido”, aunque criticó que el lapsus de tiempo impida el avance del reclamo penal. “La prescripción podrá cerrar una causa judicial, pero no borrará la verdad. No borrará la memoria. No borrará el daño causado. Y no borrará mi voz”, enfatizó. Durante la entrevista, reveló que intentó denunciar en tres ocasiones previas, pero tuvo que enfrentarse a las resistencias de su entorno familiar. Su carta concluye con la poderosa afirmación: “Mi voz no prescribe”.
“Hasta el día de hoy no tengo contacto con ellos por ese tema”, confesó, y recordó que durante su última etapa en el secundario, cuando quedó embarazada, su familia insistió en que interrumpiera la gestación. Sin embargo, continuó con el embarazo. También relató que su padre le sugería atribuir la paternidad a otra persona: “Me decía que dijera el nombre de cualquier otra persona”.
Actualmente, no tiene comunicación con su padre, quien tiene una restricción de acercamiento, y aseguró que nunca fue convocada para realizar estudios genéticos relacionados con la causa ni recibió citaciones judiciales tras su denuncia.
Griselda B.M. manifestó que su propósito al hacer pública su experiencia es inspirar a otras víctimas a que se animen a denunciar y pedir una revisión de la legislación en torno a los delitos sexuales en la infancia. “No quiero que esto se repita y quiero que las víctimas se animen a hablar, a denunciar y que la Justicia revea la situación”, expresó. Mientras contempla sus próximos pasos, reafirmó su compromiso por que su historia sea escuchada: “Hoy levanto la voz por mí, por mi hijo y por todas las personas que han sobrevivido al abuso sexual en la infancia”.









