Oscar Agost Carreño, el legislador detrás de esta iniciativa, destacó que “los animales de compañía dejaron de ser considerados como bienes y hoy ocupan un lugar central en la vida afectiva de muchas familias. El Estado tiene que poder dar una respuesta razonable a esa realidad”.
El objetivo del proyecto es permitir que personas y mascotas sean sepultadas juntas en Córdoba. Según Agost Carreño, “es un tema que es novedoso. Sería bueno que Córdoba tenga una primera ley al respecto. Lo tratamos en una primera comisión informativa y ahora falta despacharlo”. Este planteamiento ya ha comenzado a ser debatido en la Legislatura provincial y fue discutido nuevamente en la comisión de Asuntos Municipales y Comunales.
La iniciativa no garantiza un derecho automático a ser enterrado junto a una mascota ni modifica las normativas existentes en los cementerios. Su propósito es establecer un marco sanitario común para toda la provincia, en caso de que un municipio decida autorizar esta práctica. El proyecto define como animal de compañía a “todo animal vertebrado que conviva habitualmente con una persona en el ámbito familiar y que no esté destinado a fines productivos, laborales o alimentarios”. Es importante destacar que la regulación no incluye especies protegidas ni fauna silvestre bajo regímenes especiales.
La potestad de autorización quedaría en manos de los distintos municipios y comunas, que deberán seguir sus propias normativas. Según el legislador, “la Provincia no administraría los cementerios ni establecería concesiones, registros o tasas. Su función sería fijar las condiciones sanitarias generales que deben cumplirse cuando una jurisdicción habilite la práctica”.
Entre los requisitos contemplados en el proyecto se incluyen la presentación de un certificado veterinario de defunción del animal, garantizar que no haya riesgos sanitarios, y cumplir con estándares de higiene, impermeabilización y profundidad para evitar la afectación de las napas, el suelo y el medio ambiente.
El proyecto también permite la posibilidad de que la inhumación se realice en un mismo nicho o fosa, aunque se podrían determinar condiciones específicas en la reglamentación sanitaria provincial.
Agost Carreño sugirió que en algunos casos se podría permitir la sepultura de cenizas, como se hace en San Pablo. “Todo tiene que ver con la posibilidad o no de contaminar las napas de agua según la zona. Los criterios técnicos no van a ser los mismos en las sierras o en el campo. Dependerá de la legislación y apertura que presente cada lugar”, mencionó.
Un registro acerca de la cantidad de animales en los hogares de Córdoba sirve de indicativo del impacto potencial de esta ley. Según estimaciones recientes del Ente Bio Córdoba, hay aproximadamente 662.000 animales domésticos en la ciudad, incluyendo tanto a los callejeros como a los de casa: 463.400 son perros y 198.600 gatos.
De acuerdo a esta información, en promedio, cada tres personas en la capital cordobesa tiene un animal.
La propuesta está resonando en diversas partes del mundo. Ciudades como Milán, Nueva York, Quebec y San Pablo están llevando a cabo experiencias similares, y actualmente se discuten iniciativas similares en Estados Unidos y Uruguay.
El legislador cordobés manifestó que “el vínculo que muchas personas construyen con sus animales es una realidad que no se puede desconocer, pero cualquier respuesta normativa tiene que darse con prudencia, cuidando la salud de la población y el ambiente”.
Uno de los ejemplos más destacados a nivel global es Milán, Italia, que se ha convertido en un referente en este tipo de regulaciones, donde se plantea la posibilidad de que mascotas y humanos compartan el espacio de inhumación, simbolizando así el lazo que los une incluso en la eternidad.
En mayo de este año, un legislador del Partido Colorado de Uruguay también presentó un proyecto similar para habilitar la sepultura conjunta bajo ciertas condiciones, lo que refleja una tendencia emergente en la región.









