Este escenario, donde una oposición controla ambas cámaras, se ha vuelto el resultado más probable en el mercado de derivados.
No obstante, Goldman Sachs advierte que la ventaja demócrata reflejada en los precios y sondeos enfrenta importantes incertidumbres. Los errores históricos en las encuestas, la competitividad en diversas contiendas y un aumento en el financiamiento republicano complican la predicción del resultado final.
En su análisis, los economistas Alec Phillips y Abhay Duggirala examinan cómo han cambiado las expectativas electorales y qué factores podrían influir en ellas. Las probabilidades provienen de mercados de predicción como Kalshi y Polymarket, que reflejan las expectativas de sus contratos, y no son un pronóstico de Goldman.
Esta combinación de plataformas establece una posibilidad del 61% de que los demócratas prevalezcan en ambas cámaras. Para los republicanos, el reto se presenta en revertir un deterioro acentuado durante septiembre, con la economía y el costo de vida como principales preocupaciones de los votantes.
La situación es especialmente crítica en la Cámara de Representantes, donde los demócratas solo necesitan ganar tres escaños para recuperar la mayoría, contando actualmente con una ventaja promedio de 8,5 puntos en la intención de voto nacional, un incremento de dos puntos desde septiembre.
Comparándolo con 2024, cuando los republicanos ganaron el voto nacional por 2,6 puntos, la ventaja demócrata actual sugiere un cambio de aproximadamente 11 puntos. Goldman identifica “26 distritos con representantes republicanos donde Trump triunfó por menos de 11 puntos”, lo que los convierte en vulnerables si la tendencia de cambio en las encuestas se traduce en resultados locales.
No obstante, la conversión de votos no es automática debido a las particularidades de cada distrito. Pero el análisis muestra por qué hay una alta probabilidad de cambio en la mayoría. La reevaluación de los límites distritales no se considera suficiente para contrarrestar esta tendencia; si las encuestas son precisas, dicha redistribución podría ofrecer solo algunas ganancias netas a los republicanos.
En el Senado, la competencia es mucho más abierta. Los demócratas poseen 47 escaños y requieren sumar cuatro para alcanzar las 51 bancas necesarias para controlar la cámara. Las encuestas muestran que están liderando en seis escaños que actualmente están en manos republicanas, además de varias contiendas en las que defienden sus propias bancas.
Sin embargo, la mayoría de esas ventajas se encuentran dentro del margen de error, lo que significa que cambios pequeños podrían alterar los resultados, advirtió un experto.
Carolina del Norte es reconocida como una oportunidad clave tanto por los mercados como por los análisis de expertos, mientras que Texas ha adquirido relevancia: las proyecciones le otorgan aproximadamente un 60% de probabilidad de victoria demócrata, convirtiéndolo potencialmente en el escaño decisivo.
Esto no implica que exista un único camino hacia el control del Senado. Los análisis muestran una convergencia entre las probabilidades de ganar la cámara y obtener el escaño crucial, sugiriendo mayor confianza en que los demócratas tienen múltiples rutas hacia la mayoría o que hay una mayor correlación entre las contiendas.
Sin embargo, hay riesgos en la defensa. La competencia se ha intensificado en New Hampshire, un escaño demócrata que ahora es considerado sin un favorito claro. Para la oposición, ganar en estados republicanos tiene poco valor si pierde posiciones en su propio terreno.
La economía es un factor determinante en esta pugna. Goldman señala que “la inflación y la economía son prioridades para los votantes, y Trump tiene un saldo de aprobación netamente negativo en ambos aspectos”.
El análisis también compara la evolución del precio de los combustibles con la ventaja demócrata en las encuestas, señalando que esa desventaja se amplió tras el aumento del precio del combustible al inicio del conflicto con Irán, reflejando una tendencia reciente en ambas variables.
Este vínculo es clave para comprender el clima electoral: el aumento del costo de vida coincide con un debilitamiento de la posición del oficialismo. A pesar de ello, este vínculo indica una correlación, pero no permite afirmar que el aumento de los precios de los combustibles sea el único factor del avance opositor.
Ante este panorama, los republicanos han comenzado a desplegar una ventaja financiera que podría comenzar a tener un impacto significativo a medida que se acerque el final de la campaña. Goldman reporta que las organizaciones republicanas han aumentado considerablemente su inversión en las elecciones clave del Senado, comenzando a superar el gasto demócrata durante septiembre, lo que sugiere que “las encuestas podrían no reflejar aún todo el impacto de esta diferencia”.
En la Cámara de Representantes, la situación financiera presenta matices diferentes: los demócratas tienen una ventaja general en recaudación, aunque los republicanos dominan la mayoría de las comparaciones individuales entre los candidatos. Además, los datos no incluyen el gasto publicitario previsto para los próximos dos meses, que muestra un sesgo marcado hacia los republicanos.
El banco aclara que parte de la información financiera tiene un retraso, dado que los candidatos informan trimestralmente. Por lo tanto, las cifras pueden identificar tendencias, pero no constituyen una imagen completa del capital disponible en tiempo real.
Otra señal de alerta proviene de los antecedentes electorales. En las elecciones de medio término de 2018 y 2022, las encuestas del Senado a 35 días de la votación sobreestimaron el desempeño demócrata en un promedio de 1,3 puntos porcentuales.
Una diferencia de esta magnitud puede ser decisiva cuando varias contiendas se encuentran dentro del margen de error. Goldman también destaca que las encuestas tienden a subestimar el apoyo republicano en estados predominantemente republicanos y a los demócratas en zonas de fuerte inclinación demócrata, lo que se alinea con un patrón donde los votantes suelen regresar a su partido hacia el final de la campaña.
Si este comportamiento se repite, algunas de las ventajas demócratas en distritos tradicionalmente republicanos podrían ser menos seguras de lo que sugieren los sondeos actuales.
Los mercados de predicción también son objeto de esta precaución. El análisis histórico de Goldman indica que, en esta fase del ciclo electoral, las apuestas han exagerado las posibilidades del partido opositor para obtener ambas cámaras. En promedio, estas probabilidades tendieron a moderarse conforme se aproximó la elección.
Dicha tendencia no permite descontar mecánicamente los actuales 61% ni anticipar una mejora en el desempeño republicano, pero sí cuestiona la percepción de que los precios de las apuestas son una certeza electoral.
Para los observadores del riesgo político en el ámbito financiero, el informe resalta una distinción esencial: “Las apuestas retratan un escenario favorable para los demócratas, mientras que la competencia por el Senado sigue dependiendo de diferencias pequeñas y factores susceptibles de cambiar”.
Goldman no traduce este análisis en objetivos específicos para acciones, bonos o el dólar. Su advertencia se centra en la robustez de las expectativas electorales: en las próximas semanas, será crucial observar si la ventaja demócrata se mantiene a pesar del aumento del gasto republicano y si los sondeos en los estados decisivos confirman el cambio anticipado por las apuestas.









