El vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Guillermo Moretti, ha elevado el tono de las críticas hacia la administración de Javier Milei. En un análisis contundente, el dirigente industrial cuestionó la hoja de ruta económica del Gobierno y apuntó directamente contra la gestión de Luis Caputo, a quien calificó de “endeudador serial”, advirtiendo sobre las consecuencias irreversibles que el modelo actual podría dejar en el entramado productivo nacional.
La desindustrialización como preocupación central
Moretti advirtió que la Argentina se está moviendo en una dirección opuesta a la tendencia global, citando casos de países como Alemania, Estados Unidos y Turquía, donde el fortalecimiento de la estructura industrial es una política de Estado prioritaria para garantizar el empleo y el bienestar social. Según el dirigente, un país con la densidad poblacional de Argentina no puede prescindir de un sector manufacturero robusto.
“Se han perdido más de 370.000 puestos de trabajo”, afirmó Moretti, señalando que el proceso de desindustrialización no solo se limita a la caída de la producción actual, sino que se ve agravado por medidas que afectan a la formación técnica y académica, lo que hipoteca la capacidad de recuperación del país en los años venideros.
El cuestionamiento a Luis Caputo y el modelo de deuda
La crítica al ministro de Economía, Luis Caputo, fue uno de los ejes más filosos del diagnóstico del vicepresidente de la UIA. Desde la Federación Industrial de Santa Fe, Moretti fue tajante al señalar que el nivel de endeudamiento que está asumiendo el país bajo la gestión actual resulta insostenible y contraproducente. Para el dirigente, el enfoque de la cartera económica se desentiende de las necesidades reales de la industria nacional, privilegiando una lógica financiera que, a su juicio, perjudica el desarrollo local.
Créditos versus Demanda: El problema de fondo
Frente a las medidas de flexibilización de créditos en dólares impulsadas por el Gobierno para el sector empresario, Moretti relativizó su efectividad. El dirigente fue enfático al señalar que el obstáculo principal de la economía argentina no es la falta de acceso a financiamiento, sino el desplome del consumo interno. “Acá tenemos un problema de demanda”, subrayó.
Además, alertó sobre los desafíos competitivos que enfrenta el sector, citando el caso de la industria automotriz. Aunque destacó la alta calidad de las plantas locales, advirtió que la apertura desmedida y el avance de competidores extranjeros, especialmente empresas chinas, plantean un escenario de enorme dificultad para la sostenibilidad de la actividad industrial doméstica.
Hacia una posible protesta conjunta
El descontento del sector industrial ha comenzado a materializarse en llamados a la unidad de acción. Moretti anticipó que el próximo 27 de agosto se llevará a cabo en Rosario una jornada conjunta de empresarios y trabajadores para evaluar la situación económica.
Si bien aclaró que todavía no existe una decisión tomada, el dirigente no descartó el escalamiento de la conflictividad, dejando abierta la posibilidad de medidas de fuerza más directas. “No es ciencia ficción pensar en un paro, un lockout”, sentenció, remarcando que el sector productivo considera que el modelo actual es “perjudicial para la Argentina” y que urge construir una posición común para enfrentar el futuro próximo.









