Gordon Gekko: La quinta vez debería ser la vencida.
P.: Trump ha anunciado esto en cinco ocasiones a través de las redes sociales, pero nunca antes pareció tan plausible. ¿Cree que esta vez es diferente?
G.G.: Nunca antes hubo tanta urgencia, lo reconozco. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha comentado que estamos cerca, pero aún no hemos llegado. Así que al menos falta un último empujón.
P.: Afirmó que Trump busca un “buen acuerdo” o no habrá ningún acuerdo.
G.G.: Eso es obvio, Watson. Si Trump lo aprueba, por definición debe ser bueno.
P.: Los mercados, en principio, tienen una visión optimista.
G.G.: Que la bolsa establezca nuevos récords no indica mucho, ya que el mercado alcista tiene una resistencia excepcional. Sin embargo, la baja de las tasas de interés a largo plazo es una señal positiva. Refleja una clara descompresión de una tensión antes creciente…
P.: Paradójicamente, los precios del petróleo cayeron primero, pero luego aumentaron tras reportes de que las fuerzas estadounidenses habían atacado lanzadores de misiles iraníes y barcos que colocaban minas submarinas.
G.G.: Cualquier cotización por debajo de los 100 dólares es, a estas alturas, un respaldo a la idea de que el conflicto se resolverá relativamente pronto. El barril de WTI por debajo de 90 dólares respalda esa teoría. Así que sumémoslo a la lista de señales positivas.
P.: Irán ha reconocido avances en las negociaciones. Esta vez no es solo Washington.
G.G.: La televisión iraní ha divulgado un borrador del memorandum de entendimiento, que Trump desestimó como una “fabricación”. Es una forma de preparar a la opinión pública.
P.: Pero Teherán también alega que los ataques de EE. UU. han violado claramente el cese del fuego. ¿No es contradictorio?
G.G.: Eso añade otra mancha al tigre. Esto es una guerra, todo vale. Diría que esos ataques, que perturban la calma del alto el fuego, confirman que algo significativo está en marcha. También lo vimos antes de la tregua del 7 de abril. La mayor agresividad de Israel es otra señal clara.
P.: ¿Es posible que en junio se reabra la navegación en Ormuz?
G.G.: Este fin de semana, Polymarkets estimó un 75% de probabilidades.
P.: Cuando Trump afirmó que el acuerdo de paz estaba prácticamente negociado…
G.G.: Exactamente. Pero ahora, con más información, arriesga una cifra menor: 42%. Para finales de julio, se eleva a 62%.
P.: ¿Qué ocurrió?
G.G.: De un día para otro, Trump cambió su discurso. Lo que parecía casi cerrado, de repente, estaba a punto de ser negociado.
P.: ¿Cuál es su opinión sobre esto?
G.G.: Creo que el acuerdo debe estar bosquejado y discutido en líneas generales, pero la mayor dificultad para ambas partes es cómo comunicarlo. De este modo, hemos comenzado una guerra de narrativas. Cada parte necesita imponer su relato. Afortunadamente, son públicos diferentes y audiencias segmentadas. Irán, aunque de manera tímida, está levantando el acceso a internet local.
P.: Ya está claro que Trump no exige, como lo hacía al inicio, la rendición incondicional de Irán.
G.G.: Pero no sabemos qué deberá conceder. Por eso el extenso post en Truth Social sobre un acuerdo inminente el fin de semana. El diablo está en los detalles. Y para que no se note, tenemos que estar cubiertos de información muy detallada.
P.: Resulta poco creíble que Arabia Saudita y Pakistán, como parte del acuerdo, estén dispuestos a unirse a los Acuerdos de Abraham con Israel.
G.G.: Tampoco es necesario. Es algo superficial. Trump necesita una cortina de humo y generar presencia. La guerra fue una decisión unilateral de su parte. La paz, aparenta ser una iniciativa de otros. Es una responsabilidad compartida con varios países que no desean más combates. Se atenúa el hecho de que es una decisión de EE. UU. Casi como si Trump les hiciera una concesión a ellos y no a Irán.
P.: ¿Qué aspectos concretos son relevantes? ¿Solo las condiciones de navegación en el estrecho de Ormuz? ¿El futuro del programa nuclear iraní? ¿La disposición del uranio enriquecido? ¿No importa acaso el compromiso de Teherán con los grupos proxies como Hamás y Hezbolá que sostiene en la región?
G.G.: Lo urgente es restablecer la circulación comercial en Ormuz. Lo demás es significativo, pero no inmediato. Negociarlo en serio llevará tiempo. En 2015, tomó meses, y no fue resultado de negociaciones rápidas. Hoy los plazos son apremiantes. Se busca un acuerdo de paz para evitar una crisis energética alarmante. A los mercados les interesa que la navegación se reanude lo antes posible y de la manera más fluida posible. Pero la política, que no ignora esa necesidad, especialmente en un año electoral, tiene su propia lógica que satisfacer. Trump debe presentar el acuerdo como una victoria que justifique la magnitud de la operación militar realizada. Tiene que ocultar las concesiones para que Irán acepte un paso seguro por Ormuz.
P.: Es difícil concebir que Irán esté dispuesto a ceder el control de Ormuz a cambio de nada.
G.G.: Correcto. Y el error ya se ha cometido. Es preferible reconocer la realidad actual en lugar de postergarla indefinidamente. La crisis energética se vuelve más difícil de gestionar con cada día que pasa, haciendo falta 12 o 14 millones de barriles de petróleo. Esa es la lógica del acuerdo: reducir pérdidas y evitar una colisión inminente. No se trata de una consagración de ninguna hazaña digna de ser imitada.
P.: A los mercados no les interesa mucho la geopolítica. Si Ormuz vuelve a ser navegable, ¿se cerrará el capítulo de incertidumbre que nos ha perseguido desde el inicio de la guerra? ¿Se ha llegado a lo peor en los mercados que actualmente permanecen en guardia y más agobiados? Me refiero, por ejemplo, a la energía y los bonos.
G.G.: La solución al bloqueo será progresiva, no instantánea. Sin embargo, si es creíble, la prima de riesgo Ormuz se reducirá para todos, anticipadamente. También para la bolsa y los commodities. Entendamos que sin energía nos dirigíamos a un destino de recesión y alta inflación que era inevitable. Remover ese riesgo es el dato clave de la negociación…
P.: Un hombre cercano al presidente, Kevin Hassett, su candidato predilecto para dirigir la Fed, pero que no logró sobresalir, comentó que si se reabre Ormuz, el banco central tendría margen para bajar las tasas de interés. ¿Cree que es así? ¿Esa es la motivación de Trump?
G.G.: Como se ha mencionado, el comandante Trump ha arruinado los planes de política interna que tenía el presidente Trump. La guerra fue un fracaso. La paz, al menos, permitirá mitigar los daños. En principio, permitirá a Kevin Warsh dirigir la Fed sin tener conflictos ni con sus colegas ni con la Casa Blanca. Podrá mantener la postura heredada de Jay Powell: observar y esperar. Mantener las tasas de interés será una postura razonable en ese contexto y no una irresponsabilidad o un acto de obediencia a Trump. No dañará su reputación, que es el activo que debe forjar. Y créame, debería aumentarlas si la reapertura de Ormuz se demora más allá de julio. O si no se produce con una hoja de ruta clara y convincente.









