“Hoy tienen la oportunidad de ponerle fin a este sufrimiento. Tienen la oportunidad de hacer lo correcto. Tienen la oportunidad de ver cómo Germán vuelve a abrazar a su familia”, expresó Rivero en un video que fue divulgado el miércoles por Elisa Trotta, una de las fundadoras del Foro Argentino por la Defensa de la Democracia. “Desde el fondo de mi corazón, les pido que liberen a mi marido, que se encuentre entre esos 300 presos políticos que están por liberar”, agregó.
Rivero también recordó que a principios de mayo falleció el padre de Giuliani, situación que le impidió despedirse. “No le permitieron venir a casa, no le permitieron despedirse de su papá, no le permitieron abrazarlo”, lamentó.
Giuliani fue detenido entre el 21 y el 23 de mayo de 2025 por agentes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) mientras estaba en una embarcación alquilada en el estado Anzoátegui. Su acento argentino llamó la atención y fue arrestado inmediatamente bajo acusaciones de terrorismo y narcotráfico, sin que se hayan publicado detalles judiciales al respecto. Desde entonces, ha sido trasladado a al menos tres centros de reclusión: el Comando Militar de Las Acacias, Yare II y Yare III, y su familia aún desconoce su ubicación actual dentro del Complejo Penitenciario de Yare.
La esposa de Giuliani destacó que su marido posee una boleta de excarcelación firmada desde febrero y que tiene medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero persiste en su detención. El 27 de abril, la CIDH emitió la Resolución 32/2026, en la cual exigió a las autoridades de Caracas que informaran de inmediato acerca del paradero del abogado, su estado de salud y las condiciones de su encarcelamiento. El organismo subrayó que la situación de Giuliani es grave y urgente, con potencial riesgo de daño irreparable a sus derechos a la vida, la integridad y la salud.
La resolución incluyó denuncias de torturas físicas y maltratos. Según consta en el expediente, Giuliani habría declarado que “le hicieron firmar una declaración a fuerza de golpes”. Un periodista que fue liberado y que compartió celda con él en el Comando Militar de Las Acacias lo describió como “con la mirada perdida, asustado y golpeado”, mostrando evidentes marcas de lesiones. Este testigo relató que Giuliani dijo: “Vine como turista y en Puerto La Cruz me secuestraron, me lanzaron contra la pared y me amarraron de manos y pies. Me golpearon para que confesara delitos y como no lo hice, me amenazaron con desaparecerme en el mar”.
De acuerdo con el expediente de la CIDH, en noviembre de 2025, Giuliani fue llevado en dos ocasiones a un cuarto de tortura conocido como “El Tigrito”, donde, según informes, fue sometido a abusos físicos.









