“La Justicia puede determinar en muy poco tiempo la trazabilidad y de dónde viene cada bitcoin”, manifestó Aginsky en un análisis del caso. Explicó que la característica principal de Bitcoin es que todas las transacciones quedan registradas de forma pública en la blockchain, un sistema digital que almacena y documenta cada movimiento realizado en la red.
Para el experto en activos digitales, si Adorni efectivamente llevó a cabo las inversiones señaladas, debería ser capaz de demostrarlo. “En blockchain está todo trazado. Se puede observar qué transacción ingresó, cuándo ocurrió y hacia dónde se movieron los fondos. Es información pública”, afirmó.
El especialista subrayó que el fiscal tiene la responsabilidad de verificar la versión presentada por el funcionario y reconstruir el recorrido de los activos digitales. Al respecto, consideró que la falta de detalles sobre las billeteras utilizadas genera dudas. “Adorni mencionó tener ocho billeteras virtuales, pero no ofreció ningún detalle al respecto. El fiscal tiene el deber de no creerle y él debe demostrar que realmente adquirió esas criptomonedas”, destacó.
Según el relato del funcionario, una inversión inicial de US$200.000 en Bitcoin realizada entre 2014 y 2018 habría generado ganancias por aproximadamente US$300.000, lo que justificaría el aumento patrimonial en cuestión.
Sin embargo, Aginsky sostiene que la discusión no se limita solo a la existencia de los bitcoins. “En algún momento ese dinero debió ingresar a una billetera. La Justicia puede rastrear de dónde proviene. Lo esencial es reconstruir cuándo se compraron los activos, cómo se financiaron y cuál fue el trayecto posterior”, dijo.
Un argumento común que se menciona para justificar la dificultad de rastrear ciertos movimientos es el uso de billeteras frías (cold wallets). Aginsky minimizó esa postura y aclaró que estos dispositivos no ocultan las operaciones. “La billetera fría simplemente guarda las claves de acceso. Los activos siguen estando en la blockchain. Es como tener la llave de un departamento dentro de una caja fuerte: la caja protege la llave, pero todos pueden ver quién entra y sale del edificio”, ilustró.
Otro tema recurrente en este tipo de discusiones es la relación entre las criptomonedas y la evasión fiscal. Para Aginsky, existe una percepción exagerada sobre este asunto. “Cuando se afirma que toda la operatoria relacionada con cripto es un tobogán hacia la evasión, eso no es cierto. En la actualidad, el sector está bastante regulado y una porción muy pequeña de los fondos que circulan en criptomonedas está asociada a actividades ilícitas”, comentó.
De acuerdo con el experto, será fundamental demostrar tres aspectos clave: cuándo se adquirieron los bitcoins, con qué capital se realizó esa inversión inicial y qué billeteras fueron utilizadas durante toda la operatoria. “Si lo que dice Adorni realmente sucedió, debería existir documentación, registros de plataformas, movimientos y trazabilidad suficiente para reconstruir toda la historia”, concluyó.









