Es importante señalar que el INDEC no publicará los datos sobre las cuentas nacionales del primer trimestre hasta finales de junio, pero algunos indicadores permiten prever el comportamiento del sector. Entre enero y abril, las importaciones de bienes de capital cayeron un 14% interanual, mientras que las de piezas y accesorios para bienes de capital disminuyeron un 30% en el mismo período. “Esta tendencia podría ser una corrección tras un sobre stockeo antes de las elecciones de 2025”, precisaron desde Fundación Capital.
Al mismo tiempo, la producción de maquinaria y equipo mostró una contracción del 19,7% interanual en el primer trimestre, con una caída del 26,8% en maquinaria agrícola, según el INDEC. No obstante, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) reportó una leve mejora del 5,1% interanual en abril para esta categoría, en comparación con un descenso del 1,1% en los seis meses previos. Asimismo, en el acumulado del año, la fabricación de vehículos utilitarios disminuyó un 3% interanual, aunque se observó una recuperación en el segundo bimestre (+8,9% interanual frente a -19,2% entre enero y febrero), con datos de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA).
Finalmente, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC registró un crecimiento del 4% interanual en el primer trimestre, junto con una leve mejora respecto al trimestre anterior (+1,5%, sin estacionalidad). Sin embargo, Fundación Capital prevé que “la obra pública seguirá siendo limitada a nivel nacional”. “Si se mantiene la misma dinámica, los gastos de capital se situarían en el 0,4% del PIB, alineándose con los niveles de 2024-25 y de manera notable por debajo del 1,6% del 2023”, ampliaron.
La entidad, liderada por el expresidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, subrayó que “la estrategia de las autoridades busca impulsar la inversión mediante acuerdos comerciales (como los de Estados Unidos o la Unión Europea) y regímenes especiales como el RIGI, RIMI y, recientemente, el anunciado Super RIGI”. “Sin embargo, el impacto de estas medidas no será inmediato y variará a nivel sectorial y regional”, alertaron.
En este sentido, señalaron que, si bien se abre una ventana de oportunidad a mediano plazo, los sectores de energía y minería podrían dinamizar la actividad constructiva, aunque la producción local de equipos durables enfrenta un contexto más complicado, afectada por problemas de competitividad, la falta de financiamiento que estimule la demanda y una creciente competencia internacional.
En cuanto al balance de Inversión Extranjera Directa (IED) hasta el cierre de 2025, se observó un comportamiento singular, con un saldo neto negativo en los flujos del cuarto trimestre, culminando con salidas netas de IED que ascendieron a 4.687 millones de dólares.
Entre las razones, el informe del BCRA, divulgado en abril, mencionó una significativa cancelación de deuda comercial con casas matrices que sumó 5.363 millones de dólares. Así, la “Elaboración de productos alimenticios”, que mostró una caída de -3.795 millones de dólares, se debió a que las empresas habían anticipado cobros de exportaciones en septiembre debido a la reducción temporal a 0% de las retenciones. En el último trimestre del año pasado, el sector agropecuario regularizó estos saldos contables con sus filiales extranjeras, predominantemente en Suiza.
También se registraron aportes genuinos de capital por un total de 1.111 millones de dólares, siendo el sector financiero (436 millones de dólares) y la industria manufacturera (321 millones de dólares) los más beneficiados. Esto indica que, a pesar del desarme de deuda comercial del agro, otros sectores mantuvieron un flujo activo de capital de trabajo.
Para evaluar la situación en un contexto regional, Argentina se posicionó en el último lugar de América Latina en términos de IED entre las principales economías de la región, de acuerdo con datos de la OCDE para 2025. Mientras naciones como Brasil, México, Chile, Costa Rica y Colombia captaron flujos significativos de inversión externa, “Argentina evidenció un desempeño extremadamente débil, reflejando las dificultades perpetuas para establecer un clima de inversión estable y dinámico”, indicaron desde un informe de Misión Productiva, al que tuvo acceso Ámbito.
Según las cifras de la OCDE, Brasil recibió aproximadamente 77.000 millones de dólares en inversiones productivas, México más de 40.000 millones y Chile más de 13.000 millones. En contraste, Argentina apenas logró atraer cerca de 3.100 millones de dólares. Incluso economías comparativamente más pequeñas como Costa Rica lograron captar mayores flujos de inversión, concluyendo que “el contraste evidenciado señala las persistentes dificultades de Argentina para consolidarse como un destino atractivo para capital productivo a largo plazo, incluso en sectores donde el país presenta ventajas competitivas y robustos incentivos regulatorios.”









