La consultora 1816 señala que la velocidad con la que se desacelera la inflación de los precios al consumidor dependerá, en parte, de YPF. Al contar con una participación superior al 50% en el mercado minorista de combustibles, esta empresa tiene la capacidad de fijar los precios de la nafta y el gasoil. De acuerdo con sus estimaciones, el precio de la nafta debería descender alrededor del 16% para ajustarse a los menores precios internacionales del petróleo, lo cual, de realizarse, impactaría directamente en el índice de precios al consumidor (IPC) cerca de 0,65 puntos porcentuales, sin contar el efecto indirecto significativo.
Sin embargo, existe un tema fundamental relacionado con el buffer que mantiene los precios congelados, haciendo que la nafta sea más económica de lo que debería según los precios del Brent y del A3500. La consultora aclaró que el actual sobreprecio tiene como finalidad compensar a los refinadores y expendedores de combustibles.
Así, el Gobierno enfrenta un dilema. “Si la intención es justificar completamente el buffer (priorizando a los accionistas de YPF), los precios de la nafta deberían permanecer alrededor de los niveles actuales hasta mediados de noviembre, calculamos, siempre y cuando se mantenga este valor del Brent. Por otro lado, si el Gobierno busca acelerar la desinflación, especialmente con las elecciones del próximo año en mente, podríamos observar algún ajuste en los precios de los combustibles en los próximos meses”, detalló 1816.
Desde Grupo SBS también sostuvieron que el precio de los combustibles es un elemento a seguir de cerca en el segundo semestre. “Los movimientos de YPF respecto a los precios al surtidor tras la caída del Brent, incluso con el buffer en vigor desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente, deberán ser controlados por su impacto inmediato en el IPC”, advirtieron.
El nuevo portavoz presidencial, Adrián Ravier, inició su labor en las conferencias de prensa reafirmando la expectativa oficial de que la inflación continúe su tendencia a la baja y logre situarse por debajo del umbral del 2% mensual. De realizarse estas proyecciones, la dinámica de precios alcanzaría su nivel más bajo en casi un año. A pesar de ello, las consultoras examinaron los factores que aún mantienen la inercia inflacionaria.
Desde C&T Asociados, señalaron que tanto el componente núcleo como el de precios regulados contribuyeron a la moderación del mes, aunque los precios estacionales mostraron un aceleramiento. “La variación de precios fue perdiendo fuerza a lo largo del mes, cerrando más cerca del 1,5% al final del mismo, lo que favorece una menor inflación en julio. No obstante, se debe considerar que en julio los rubros relacionados con el turismo alcanzan un pico debido a las vacaciones de invierno”, indicaron.
Por su parte, Equilibra destacó que la inflación de junio estuvo marcada por aumentos en precios regulados y estacionales, ambos con incrementos del 2,8%, impulsados por alzas en tabaco, tarifas de energía y verduras, mientras que se registró una fuerte desaceleración en alimentos y bebidas no estacionales, que apenas subieron menos del 1%, después de incrementarse en un 1,8% en mayo.









