La técnica comienza con una batata en buen estado. En lugar de sembrarla entera, se recomienda cortar un pequeño trozo de la base y sumergirlo en un recipiente con agua. Este fragmento debe permanecer bajo el agua durante varias semanas, momento en el que comenzará a desarrollar raíces y brotes. La paciencia es esencial en esta fase inicial, ya que el crecimiento no se produce de inmediato.
Con el transcurso de los días, se desarrollarán los tallos, que irán creciendo paulatinamente. La experta aconseja esperar hasta que cada tallo alcance, como mínimo, unos 15 centímetros de longitud. Solo en este punto se deben retirar cuidadosamente del tubérculo original para avanzar a la siguiente etapa del cultivo.
Una vez separados, los brotes deben ser colocados nuevamente en agua para fomentar la formación de un sistema radicular propio. De este modo, podrán convertirse en plantas independientes. Según se indicó, aproximadamente diez días después es posible observar un número significativo de raíces, lo que indica que están listas para ser trasplantadas.
El desarrollo de las raíces es un indicador clave antes de trasladarlas a la tierra. Si el enraizamiento sigue siendo escaso, es aconsejable esperar algunos días más para favorecer un asentamiento óptimo. Cuanto más sólidas sean las raíces al momento del trasplante, mayores serán las probabilidades de que la planta continúe su crecimiento sin inconvenientes.
Al llegar el momento de trasladarlas a su lugar definitivo, la elección del recipiente es crucial. La jardinera sugiere utilizar una maceta de al menos 40 centímetros de profundidad. Un contenedor más grande será aún mejor para acompañar el desarrollo de las batatas.
Esto se debe a que las batatas forman los órganos que se cosechan bajo tierra, por lo que requieren suficiente espacio para crecer. Un recipiente demasiado bajo limitará ese crecimiento y puede afectar tanto el tamaño como la cantidad de tubérculos al final del ciclo.
Durante el trasplante, es esencial cubrir completamente las raíces con sustrato, asegurando que estén bien protegidas. Luego, solo queda regar adecuadamente y permitir que la planta continúe su proceso natural. A partir de ese instante, comenzará una nueva fase, donde el follaje crecerá en la superficie mientras que, bajo la tierra, se formarán las futuras batatas.
A pesar de que el método es sencillo, respetar cada paso es vital para evitar errores comunes, especialmente para aquellos que son novatos en jardinería. Trasplante prematuro, uso de recipientes poco profundos y manipulación brusca de los brotes pueden dificultar el crecimiento posterior y reducir la posibilidad de una buena cosecha.
Este método también permite reproducir nuevas plantas sin necesidad de comprar semillas. A partir de una sola batata, se pueden obtener múltiples brotes capaces de convertirse en ejemplares autónomos, lo que constituye una alternativa práctica para quienes desean ampliar su huerta con escasos recursos.









