Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense crecieron, tocando un 5,291%, su nivel más alto en 24 años, lo que afectó a la renta fija mundial, incluyendo a los mercados emergentes. Sin embargo, el impacto fue más crítico en Argentina.
La situación económica lamentablemente encareció el costo de financiamiento del país, lo que provocó un derrumbe de los precios tanto de bonos como de acciones. A medida que se acerca el año electoral, el mercado comenzó a descontar el riesgo de una desaceleración económica y la posibilidad de una elección más reñida de lo que anticipa el Gobierno de Javier Milei.
Según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), julio mostró una caída del 2,9% mensual desestacionalizado y del 1,4% interanual, siendo la industria y el comercio los sectores más golpeados. Además, el Índice de Confianza en el Gobierno, elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, también descendió un 5,9%.
La incertidumbre respecto a las elecciones del próximo año ha adquirido protagonismo. Hasta el mes pasado, los precios de los bonos reflejaban una alta probabilidad de reelección del oficialismo, pero las recientes encuestas y datos de actividad podrían haber llevado a los inversores a revisar esa percepción, explicó un analista de Rava.
En cuanto al Merval en dólares, septiembre arrojó una caída del 8,4%, siendo el sector bancario el más afectado. Sin embargo, Metrogas y Cresud lograron resistir, con incrementos de 2,1% y 1,2%, respectivamente.
Los ADR de empresas argentinas cayeron hasta un 18% en Wall Street, con Corporación América destacándose como la única acción ganadora, con un crecimiento del 8,4% tras el decreto de Milei que extiende sus concesiones en 35 aeropuertos hasta 2056.
En el ámbito de la renta fija soberana, el aumento de tasas en EE.UU. impactó en los bonos, modificando las TIR desde 6,5% y 9,3% (tramos corto y largo, respectivamente) a finales de agosto a 7,5% y 10,6% ahora.
El tipo de cambio, por su parte, se mantuvo relativamente estable, con el dólar mayorista aumentando un 0,6% en septiembre, mientras que el oficial subió un 0,7%.
Las oportunidades de inversión se contaron con los dedos de una mano. En períodos de drama como este, es complicado protegerse completamente de las pérdidas. Generalmente, los activos con menor duración han mostrado mejores resultados. Las Lecaps cortas y varios bonos atados a la inflación fueron alternativas defensivas, afirmó un gestor de portafolios.
El mismo analista coincidió en que el nuevo bono dual Tamar – dólar linked TMVE8 cerró el mes con un aumento del 3,5% en pesos.
Se anticipa que la volatilidad persista en octubre, por lo que se aconseja a los inversores priorizar la calidad crediticia, así como las rentas derivadas del cobro de cupones y las coberturas.
Con las elecciones programadas para octubre del próximo año, se prevé un aumento en la volatilidad. En este escenario, se considera que los bonos y acciones argentinas enfrentarán grandes desafíos, agregó el gestor.
La falta de catalizadores inmediatos y un contexto internacional complicado exigirá mantener flexibilidad y un enfoque selectivo al evaluar oportunidades de inversión. Desde una firma de análisis financiero se enfatizó que se mantiene una preferencia por el tramo medio de la curva CER y se favorecen emisores de alta calidad crediticia, como los bonos garantizados de YPF y Vista, con vencimientos para 2031 y 2033, respectivamente.
Un economista de Aldazabal y Cía señaló que la incertidumbre global persistirá debido a la política monetaria de la FED y a los conflictos geopolíticos, además de los retos en el ámbito local. Afirmó que se podría mantener un panorama de alta volatilidad para los activos argentinos, y destacó al sector de Oil & Gas como uno de los más atractivos debido a sus fundamentos sólidos y perspectivas de crecimiento en este entorno desafiante.









