La comunicación está rota entre las dos principales facciones del Partido Justicialista. Cristina Kirchner encabeza el PJ a nivel nacional, mientras que el gobernador Kicillof preside la estructura partidaria en Buenos Aires, el distrito electoral más significativo del país. Sin embargo, no han mantenido contacto desde noviembre del año pasado, en medio de una lucha por el liderazgo del principal contrario al gobierno de Javier Milei.
Ante esta situación, los jefes comunales han comenzado a establecer contactos mutuamente para facilitar algún tipo de intercambio político. El objetivo primordial es poner fin a la interna, mientras que el objetivo secundario es lograr acuerdos mínimos que permitan la reelección indefinida para los intendentes bonaerenses.
Entre los intendentes que participan en estas gestiones, se encuentran figuras con distintas posturas e identificaciones políticas dentro del peronismo. Algunos responden a alguno de los dos sectores en disputa, mientras que otros intervienen desde posiciones más neutrales. No obstante, todos comparten la intención de acercarse para evitar que la pelea interna se extienda sin una solución política.
Gestiones informales y el rol de los intendentes
En el universo del peronismo provincial, las alas alineadas con el Movimiento Derecho al Futuro y el kirchnerismo operan de forma separada, sin coordinación. En este vacío, ha surgido la iniciativa de ciertos intendentes para impulsar conversaciones.
No se trata de una estrategia conjunta ni de una mesa formal, sino de esfuerzos aislados que se desarrollan en el marco de la gestión cotidiana. Durante estas interacciones, se plantea que algún tipo de contacto entre Cristina Kirchner y Kicillof podría ayudar a encauzar la discusión interna.
Aquellos cercanos a Kicillof creen que centrar el debate en la situación judicial de Cristina Kirchner desvía la atención de un tema que consideran fundamental: la crisis que atraviesa Argentina y la necesidad de una propuesta de gobierno que se distinga de la administración de Javier Milei.
En este contexto, algunos intendentes se encuentran en reuniones de trabajo y actividades políticas locales, durante las cuales surgen conversaciones sobre la necesidad de establecer un canal de comunicación entre ambas facciones peronistas.
La agenda de La Cámpora como foco de tensión
El desasosiego no solo afecta a la expresidenta y al gobernador, sino también al líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, quien representa un punto de conflicto principal con el kicillofismo.
Para respaldar una fórmula presidencial peronista, La Cámpora exige garantías claras sobre un posible indulto a la exmandataria en caso de llegar al poder. La postura de La Cámpora es clara: “no hay democracia con Cristina presa”, como expresó recientemente Oscar Parrilli.
Desde el entorno de Kicillof sostienen que este no es un asunto de campaña electoral ni debería ser abordado en este momento. Argumentan que, más allá de la oposición a la condena y la denuncia de proscripción, insistir en la situación judicial de Cristina Kirchner desvirtúa el debate, que, a su juicio, debe centrarse en la crisis actual del país y en diferenciarse de la gestión libertaria.
Lograr un acercamiento entre Máximo Kirchner y Kicillof se perfila como uno de los mayores retos para este grupo de intendentes bonaerenses, aunque también se considera esencial para avanzar hacia un acuerdo que permita de nuevo las reelecciones indefinidas para los jefes comunales. Cuentan con el consentimiento del gobernador, pero aún necesitan la aprobación de La Cámpora.









