El incidente tuvo lugar en el sector E del campus universitario, específicamente en una zona interna, generando alarma entre profesores, estudiantes y colaboradores administrativos. Tras el ataque, el agresor huyó en un vehículo, pero fue detenido poco después. La víctima, identificada como José Fernando Águila, de 32 años y estudiante de primer año de Comunicación Social, fue llevado a un hospital regional tras una cirugía de emergencia.
Según informes policiales, la intervención comenzó alrededor de las 18:40, cuando se recibió una llamada al 911 denunciando una pelea con arma blanca en el recinto universitario. Al llegar al lugar, los agentes de la Comisaría Cuarta encontraron a Águila con múltiples heridas cortantes, activando de inmediato el servicio de ambulancia. Fue trasladado al Hospital Regional Río Gallegos, donde se diagnosticó que presentaba un pulmón perforado y diversas lesiones en brazos, espalda y cabeza.
El supuesto agresor, P.B., de 46 años y empleado no docente, se marchó en un Volkswagen Gol rojo. Luego de ser identificado, fue localizado por la División de Investigaciones en las cercanías de Charles Chaplin y Paseo de los Arrieros, próximo a la Autovía 17 de Octubre. No obstante, no se encontró el cuchillo utilizado en el ataque.
El individuo quedó bajo la custodia del Juzgado de Instrucción N°1 de Río Gallegos.
A raíz del incidente, la UNPA emitió un comunicado condenando la violencia y confirmando la atención inmediata al estudiante. También se decidió suspender las actividades en el campus el resto del martes y el miércoles. La universidad subrayó su disposición a colaborar con las autoridades judiciales y anunció la apertura de un proceso administrativo de oficio.
El suceso generó polémica cuando la madre de Águila, Ángela Catelicán, reveló que tanto su hijo como su nuera habían alertado a las autoridades universitarias sobre situaciones de acoso por parte del atacante en los meses previos. “Mi nuera y mi hijo habían hablado con las autoridades de la facultad porque este señor venía acosándola desde principio de año. Ellos hicieron la denuncia dentro de la institución y pidieron resguardo, pero no pasó nada. Absolutamente nada”, expresó Catelicán en una entrevista.
Sin embargo, la decana Karina Franciscovic aseguró que no existen registros de denuncias formales sobre acoso en la institución, y explicó que aunque el campus está equipado con cámaras de seguridad, la extensión del predio dificulta el control de accesos. Aún así, afirmó que se está priorizando la seguridad de todos los estudiantes.









