“Todos los días gasto en un café y, no sé, una media luna, una barrita de cereal o salgo de la oficina un ratito y me compro dos barritas, una barrita de un alfajor. Ponle que se te van 5.000 pesos por día”, señaló, y añadió: “Es poquito, pero a la semana, suponiendo que son los siete días, se te hacen 35.000 pesos.
En este sentido, la especialista subrayó que al sumar estos pequeños gastos a lo largo del mes, “revisando los números, a lo largo del año es más de un millón y medio de pesos”, al analizar el impacto real de estas compras.
El inconveniente surge por la falta de control, ya que muchas personas sienten que su dinero se esfuma sin saber por qué. Este comportamiento incluye desde el café matutino hasta suscripciones digitales olvidadas que son debitadas automáticamente de la tarjeta de crédito.
“El gasto hormiga es esto que vos decías al principio, esto que uno no planifica, el gasto que es tan chiquito, el monto nominal, que parece no ser importante”, subrayó la especialista.
Como ejemplos de este tipo de gastos, mencionó: “El caso típico de gasto hormiga es el cafecito, el de todas las mañanas, el pasar por el kiosco, los que salen del colegio con los chicos y paran allí como una rutina”.
“Existen otros gastos hormiga que pueden no estar tan relacionados, como el transporte, es ese pequeño gasto, pero que a lo largo de la semana, del mes y del año, acumula una cifra realmente significativa, que nos puede ayudar a alcanzar otros objetivos”, añadió.
La estrategia propuesta para abordar esta pérdida de dinero consiste en establecer un orden a través de un presupuesto. Al respecto, la experta recomendó dividir el dinero en distintos destinos o cuentas, utilizando billeteras virtuales o sistemas de frascos, para diferenciar entre gastos fijos, variables y de ocio. “Si yo no registro lo que no se registra, no se controla”, enfatizó.
No obstante, la recomendación no busca eliminar por completo los placeres, sino fomentar una planificación estratégica. “La idea no es cortar el cafecito, el taxi o las salidas a comprar algo al kiosco con los chicos, sino aprender a hacerlo de una manera más estratégica”, concluyó.









