Según se detalla en el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), la menor había recibido las vacunas correspondientes a su nacimiento, como BCG y Hepatitis B, pero no las dosis necesarias durante su primer año de vida ni las que se administran al inicio de la escolaridad.
Frente a la sospecha de tétanos, el equipo de salud provincial activó un tratamiento específico que incluyó gammaglobulina antitetánica, toxoide y un régimen de antibióticos. Sin embargo, dado el grave estado de salud de la niña, fue necesaria su internación en la Unidad de Terapia Intensiva, donde recibió asistencia respiratoria mecánica y se le realizó una traqueotomía.
Después de descartar otras afecciones como meningitis, encefalitis e intoxicaciones, se informa que la paciente se encuentra estable y presenta una evolución clínica favorable.
El tétanos es una enfermedad del sistema nervioso central originada por una bacteria que produce toxinas, causando contracciones musculares, especialmente en el área de la mandíbula y el cuello. Las complicaciones pueden ser severas y potencialmente mortales; el tratamiento se centra en el control de síntomas y en la atención de complicaciones hasta que los efectos de la toxina se disipen.
Aunque la vacunación ha hecho que los casos de tétanos sean poco comunes, la enfermedad representa un riesgo para quienes no tienen sus vacunas al día. Los síntomas suelen aparecer en un tiempo promedio de 10 días y el periodo de incubación puede variar entre 3 y 21 días. El tipo más prevalente de tétanos es el generalizado, cuyos síntomas comienzan de manera progresiva durante aproximadamente dos semanas, iniciando en la mandíbula y expandiéndose hacia el resto del cuerpo.









