Esto implica jugar bien o… no tan bien, adoptando lo que se viene a denominar “modo Scaloneta”, es decir, priorizando el resultado por encima de todo. Sin escatimar en recursos, incluso si eso significa controlar su lengua para evitar comentarios despectivos; ha reconocido que al insultar frecuentemente, arriesga perder miles de votos.
El equipo de Milei reflexiona, en cierto sentido, de manera similar a la selección de Lionel Scaloni, que ha llegado a ser uno de los cuatro mejores equipos del mundo utilizando diversas estrategias. Desde un potente zapatazo de “la araña” hasta una intervención clave de “el Dibu”, pasando por goles de “el Cuti”, Enzo y Alexis, incluso cuando solo se beneficiaron de un buen rebote de Lautaro. Por momentos brillan, y en otros, deben tener presente la suerte, como el factor que los dejó con un jugador más en ciertas situaciones.
Reiteramos: Milei y su grupo político ahora han abandonado cualquier escrúpulo al reconocer que utilizarán todos los medios disponibles para alcanzar la reelección.
Así como el cuerpo técnico del equipo no dudó en recurrir a estrategias menos convencionales cuando su principal figura, Lionel Messi, no estaba en su mejor forma, Milei también está dispuesto a adaptar su enfoque.
En la esfera económica:
Y en el ámbito político:
Para Milei, no hay candidato cuya oferta sea superior a la suya, lo que lo lleva a considerar que en realidad compite contra sí mismo.
A través de su reelección, busca obtener un reconocimiento similar al que Messi ha empezado a recibir, aunque de manera tardía, por su extensa trayectoria de casi tres décadas.
En cambio, Karina, Santiago, Santilli, Luis Caputo y Patricia Bullrich creen que una “victoria segura” implica ganar en la primera vuelta, asumiendo que “las negras también juegan”. Para ellos, una eventual segunda vuelta podría unir todas las voces en contra de Milei.
Este panorama podría llevar al oficialismo a una situación de “perder por penales”, lo que resultaría en un escenario catastrófico para el país, donde las tensiones económicas se intensificarían y el peso podría depreciarse drásticamente, tras cuatro años de esfuerzo por parte de la población.
Esto es comparable a lo ocurrido inmediatamente después de la derrota de Mauricio Macri en agosto de 2019.
Por esta razón, los integrantes del entorno político de Milei sostienen que la contienda de 2027 comenzará en cuanto termine el Mundial, y será un proceso que se deberá enfrentar con determinación, paso a paso, hasta el día de la elección.
Dentro del oficialismo, nadie anhela una victoria angustiante, obtenida en el último instante o por pura fortuna.
Para lograrlo, se contemplan tres acciones:
En este contexto, a diferencia de lo que reportan algunos medios, la idea de las colectoras no surgió del Poder Ejecutivo Nacional, sino de algunos gobernadores de la UCR y el PRO, quienes la propusieron como una forma de garantizar la presencia de candidatos propios en una lista nacional liderada por Milei.
Al igual que Scaloni, que prefiere no enfocarse en el pasado y ya se prepara para enfrentar a Inglaterra, Milei también ha anticipado a su entorno político y a su gabinete los tres posibles escenarios de cara a las elecciones.
“En el tercer escenario, ganamos en primera vuelta, caminando”, expresó una fuente cercana al presidente.
Por supuesto, este optimismo se ve reforzado por la nueva información que ha surgido en torno a la corrupción en el kirchnerismo.
Desde los datos vinculados a la ex pareja del supuesto testaferro de Martín Insaurralde, hasta la investigación inicial acerca de Claudio Tapia y Pablo Toviggino, impulsada por fiscales en Estados Unidos con asistencia del FBI.
La lucha interna entre Cristina y Axel, y comentarios despectivos de Máximo Kirchner hacia el gobernador, también contribuyen al optimismo del Gobierno.
Sin embargo, lo que probablemente beneficie más al oficialismo es su alineación con la Scaloneta, en contraposición con el sector que se opone a Messi.
Es fundamental recordar que, a pesar del fervor, no debemos confundir el encuentro del próximo miércoles con la revancha del Mundial de 1986 o el conflicto de Malvinas. Como señaló Scaloni, esto es solo un partido de fútbol. Puede haber triunfos o derrotas. Si se gana, se celebrará; si se pierde, se investigará a aquellos envidiosos que desde el primer minuto intentarán desacreditar.









