La ambiciosa propuesta de La Libertad Avanza (LLA) para la eliminación total de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ha chocado con una fuerte y articulada resistencia en la Cámara Alta, poniendo en jaque el quórum y la mayoría de 44 votos que el oficialismo y sus aliados habían proyectado inicialmente. El obstáculo más significativo proviene, paradójicamente, de un aliado clave: la Unión Cívica Radical (UCR).
Dentro del bloque radical, voces influyentes han manifestado públicamente su oposición a la supresión completa de las primarias. Senadores de peso como Alfredo Cornejo, exgobernador de Mendoza, Carolina Losada, y Maximiliano Abad, presidente del comité bonaerense de la UCR, han expresado serias dudas sobre la conveniencia y la constitucionalidad de la medida, argumentando que las PASO son un mecanismo que garantiza la democratización interna de los partidos y la participación ciudadana.
Esta disidencia interna se ha materializado en una iniciativa alternativa presentada por el propio jefe del bloque radical en el Senado, Eduardo Vischi. Su proyecto busca una reforma, no una eliminación, de las primarias. Vischi propone específicamente modificar la ley para que las PASO dejen de ser obligatorias, tanto para el electorado —transformándolas en optativas— como para aquellas agrupaciones políticas que no presenten competencia interna, permitiéndoles ir directamente a la elección general. Esta posición busca un punto intermedio, manteniendo el instrumento para dirimir internas, pero aliviando la carga logística y económica del Estado.
La incertidumbre sobre el respaldo a la iniciativa libertaria se agrava con la falta de una definición clara por parte del PRO, otro socio estratégico del oficialismo. La cautela de este bloque suma un elemento de fragilidad a la supuesta mayoría.
A esto se añade el rechazo explícito de gobernadores peronistas que mantienen una relación de diálogo y cooperación con la Casa Rosada. En particular, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, se ha manifestado en contra de la eliminación de las PASO, lo que representa un duro golpe para la estrategia de LLA de sumar apoyos ‘dialoguistas’ provinciales. La postura de Jaldo refleja una resistencia que trasciende las fronteras partidarias y se arraiga en intereses territoriales y políticos provinciales.
A pesar de este panorama adverso, la Casa Rosada intenta minimizar el impacto de estas críticas y obstáculos. Fuentes del Gobierno han insistido en que las negociaciones formales sobre la reforma electoral todavía no han comenzado y que el debate legislativo se encuentra en una fase preliminar. Las mismas fuentes libertarias han indicado que el tratamiento de la ley electoral se postergará hasta después de la crucial sesión informativa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante el Senado. No obstante, no se ha fijado una fecha concreta para reanudar la discusión, lo que sugiere que el proyecto de derogación de las PASO podría quedar en stand-by o requerir una profunda renegociación para asegurar su viabilidad parlamentaria.









