Las proyecciones de inflación para julio, recopiladas de consultoras privadas, sitúan el índice mensual entre 1,9% y 2,1%. EcoGo adelantó la estimación más alta, previendo un incremento del 2,1%, mientras que la Fundación Libertad y Progreso hizo la misma predicción. EconViews estimó una variación del 2% para la cuarta semana del mes, a su vez Analytica presentó la cifra más baja, fijándola en 1,9%.
A diferencia de junio, cuando el Indec reportó una inflación de 1,9%, julio mostró un cambio en la tendencia según los analistas privados. Las causas de esta aceleración, apuntan los expertos, son los factores estacionales y los aumentos en rubros específicos, que detuvieron la desaceleración observada en meses anteriores.
Si los datos confirmaran una inflación superior al 1,9%, se interrumpiría la tendencia de desaceleración que el equipo económico intenta establecer tras un IPC del 3,4% en marzo. Desde esa fecha, el Gobierno logró reportar tres meses de declive continuo en las cifras: 2,6% en abril, 2,5% en mayo y 1,9% en junio, logrando así regresar a los niveles de aumento de precios observados en julio-agosto de 2025.
Lucio Garay Méndez, economista de EcoGo, mencionó que los sectores de recreación y ocio fueron determinantes en los indicadores estacionales, explicando gran parte de la aceleración de julio. “Alimentos y bebidas, a diferencia del mes anterior, se estarían acercando más al nivel general. Algunos servicios, como educación, salud y vivienda, también están viendo aumentos por encima del nivel general”, añadió el economista.
El incremento inflacionario de julio se reflejó en todos los pronósticos privados, aunque las discrepancias entre consultoras fueron mínimas. Los especialistas coincidieron en que este aumento interrumpió la estabilidad que mostraba el índice y subrayaron la relevancia de los factores estacionales y de los servicios regulados en la dinámica de este mes.
En concordancia, Alejandro Giacoia, economista de EconViews, mencionó que el relevamiento de precios de alimentos que realiza la consultora muestra un 2% en el promedio de las últimas cuatro semanas, con regulados por encima del 2% según los aumentos anunciados.
De acuerdo con el último análisis de LCG, en la tercera semana de julio, los precios de alimentos y bebidas crecieron un 0,3%, un repunto comparado con la semana anterior, en la que no se registraron cambios. Así, el promedio de inflación mensual de las últimas cuatro semanas alcanzó el 1,9%, lo que representó un incremento de 0,6 puntos porcentuales en relación al mes anterior.
El desglose del estudio de LCG reveló que los rubros que más aumentaron en alimentos y bebidas fueron carnes, lácteos y panificados. Durante la última semana analizada, los precios de las carnes aumentaron un 0,8% y los de las bebidas un 0,9%, mientras que las verduras experimentaron una caída del 1,4%, contribuyendo a moderar el incremento general del sector.
Una noticia positiva para julio fue el anuncio gubernamental sobre la inflación mayorista, que se situó en 1,1% en junio, la cifra más baja en cuatro meses. Este indicador refleja las variaciones en los precios de venta de productores e importadores en el mercado interno y es considerado por el discurso oficial como un parámetro más fiable respecto a la evolución de los precios, aunque no incluye servicios.
Independientemente de cuál sea el dato final de inflación de julio, persisten riesgos a corto plazo para los precios, especialmente relacionados con los combustibles. Debido a la continuidad del conflicto entre Estados Unidos e Irán en Oriente Medio, el precio del barril de brent, referencia en Argentina, presenta constantes fluctuaciones.
Si el precio internacional del petróleo alcanza los USD 100, las naftas locales deberían ajustar un 12,4%, lo que tendría un impacto directo de 0,56 puntos porcentuales sobre el IPC, según un análisis de una consultora.
El brent llegó a alcanzar los USD 102 el 23 de julio, su nivel más alto desde junio, antes de retroceder a USD 92,82 tres días después, tras una pausa en los ataques, experimentando una caída del 4,1% en un solo día. Esta corrección redujo la diferencia con el precio implícito en los surtidores argentinos, aunque no la eliminó por completo: los valores locales de combustibles se alinean actualmente con un brent de aproximadamente USD 84, un valor algo inferior al actual.









