La decisión de la empresa responde a una necesidad de adaptación a un nuevo contexto comercial, pues con la liberalización de las importaciones, se ha vuelto más ventajoso y rentable adquirir productos ya elaborados del exterior en lugar de producirlos a nivel local. Las reconocidas marcas para las que Dass manufacturaba, Nike y Adidas, ahora abastecen el mercado argentino desde sus ocho fábricas en Brasil, donde los costos son más competitivos. La falta de pedidos de estos clientes dejó a la planta misionera sin actividad viable.
A pesar del cierre, Grupo Dass no planea abandonar el mercado argentino, sino que modificará su modelo de negocio. Fuentes del sector indicaron que la empresa seguirá operando en el país como representante e importador de las marcas Fila, Umbro y Asics, cuyas licencias gestiona, centrando su actividad en áreas comerciales y logísticas. Las operaciones se concentrarán en dos centros logísticos ubicados en Coronel Suárez y Cañuelas.
La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA) ha atribuido el cierre a la liberalización de importaciones, la disminución del consumo interno y la falta de políticas de apoyo a la industria nacional. Desde la perspectiva de la empresa, el cierre no se debe a una crisis financiera, sino a una reconversión estratégica, ya que importar resulta más rentable que producir localmente.
El cierre de la planta en Eldorado marca el desenlace de un proceso de retracción que comenzó en enero de 2025 con la clausura de la fábrica en Coronel Suárez, donde se producían zapatillas de Adidas y se despidieron cerca de 360 trabajadores. En aquel momento, la firma prometió concentrar su producción en Misiones. Sin embargo, un año después, en enero de 2026, la planta de Eldorado ya mostraba signos de problemas: se desvinculó a 43 empleados y el sindicato advirtió que la producción comprometida únicamente se extendía hasta junio de ese año. “No sabemos con cuántos trabajadores podrán llegar a esa fecha ni qué sucederá después de junio”, manifestaron fuentes de UTICRA. La respuesta llegó esta semana con la decisión de cierre total.
El caso de Dass no es un episodio aislado en un sector que enfrenta una de sus contracciones más severas en años. John Foos, una marca nacional creada en la década de los 80, ha cerrado su planta en Beccar, en San Isidro, y optado por importar calzado de países asiáticos, pasando de una plantilla de casi 400 empleados en 2023 a alrededor de 50 en principios de 2026, antes de finalizar su producción local.
En mayo, Gomas Gaspar, una empresa de suelas con más de tres décadas de trayectoria en el barrio de San Vicente, Córdoba, también cerró, dejando a 40 trabajadores sin empleo, quienes además exigen salarios atrasados e indemnizaciones no pagadas.
Los datos oficiales reflejan el impacto de esta contracción. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la fabricación de calzado y sus partes sufrió una caída interanual del 30,9% en noviembre de 2025, atribuyéndose esta declinación a “la menor demanda local y el ingreso de productos importados”. La producción nacional de calzado alcanzó su punto más alto en 2015, con 125 millones de pares, y desde entonces no ha dejado de declinar.









