El indicador de JP Morgan llegó a un máximo intradiario de 655 puntos a inicios de octubre, marcando su nivel más elevado en once meses.
Contribuyó a la ampliación del riesgo país en esta jornada el notable descenso de aproximadamente 14 puntos básicos en la tasa de retorno de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ahora situada en 5,05% anual para los títulos a diez años. Hacia el mediodía, la baja en la tasa de los Treasuries se ajustó a 10 puntos, elevando el bono a diez años a 5,09 por ciento.
Entre las razones que explican esta tendencia se encuentran la percepción de mayores retos para que el Estado honre sus compromisos financieros, la incertidumbre política en virtud de las elecciones presidenciales de 2027 y un contexto internacional adverso caracterizado por altas tasas de interés y tensiones inflacionarias.
El riesgo país argentino tocó un mínimo de 402 puntos básicos en julio, una cifra no vista desde 2018, lo que acercaba al Gobierno de Javier Milei a la posibilidad de acceder a financiamiento en mercados internacionales con tasas más favorables. Sin embargo, esta perspectiva se torció con el deterioro del escenario externo. El indicador de JP Morgan se mantiene elevado debido al incremento en los rendimientos en Estados Unidos, que disminuye el atractivo de los activos de mayor riesgo.
“Esta dinámica resulta inoportuna y dificulta el acceso incluso al financiamiento doméstico en dólares, dado el rendimiento extremadamente elevado del AO29. Ni siquiera el resultado positivo de la licitación en pesos de ayer logra calmar demasiado los ánimos de los inversores, más allá de captar una sólida demanda y lograr retomar la extensión de plazos tras las elecciones”, comentó el economista Gustavo Ber.
Un dato de inflación de Estados Unidos superior a lo previsto incrementó los rendimientos de los bonos norteamericanos y deprimió sus precios. Los principales índices de Wall Street también experimentaron retrocesos, y se observó un ajuste en los precios de las acciones tecnológicas, cuyo ascenso en el presente año ha sido fundamental para alcanzar máximos históricos en dichos índices.
En cuanto a los bonos argentinos, se evidencia una marcada diferencia entre los títulos que vencen antes y después de las elecciones presidenciales. El bono AO27 -en dólares con ley argentina- ofrece un rendimiento inferior al 3% anual, mientras que el AO28, que vence un año más tarde, ofrece un rendimiento superior al 10 por ciento.
Los instrumentos con vencimientos antes de los comicios concentran la atención de individuos y fondos comunes de inversión, debido a la búsqueda de activos dolarizados sin asumir el riesgo electoral vinculado a los vencimientos más prolongados.
Incluso los títulos que vencen en menos de un año ofrecen rendimientos inferiores a los bonos del Tesoro de Estados Unidos a plazos comparables, que pagan casi 4% anual. Esta divergencia refleja la demanda local por posiciones en dólares de corto plazo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que se están evaluando opciones ante las dificultades para financiarse en dólares en el mercado local debido al aumento de los rendimientos. Desde Tailandia, donde participa de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional, planteó la viabilidad de sustituir esos recursos con fondos habilitados mediante el “swap” de monedas con el Banco Popular de China.
Los montos habilitados estarían destinados al pago de importaciones provenientes de China. Este mecanismo ya había sido implementado por Sergio Massa durante su gestión como ministro de Economía bajo la presidencia de Alberto Fernández.









