La idea surgió tras recibir dinero de regalo por su cumpleaños, que decidió invertir en materiales para crear sus propios accesorios. Al mismo tiempo, esta actividad cobró un sentido familiar, ya que su padre había perdido su empleo y Benja quiso contribuir económicamente mientras ahorraba para su viaje con sus compañeros.
“Como papá justo se había quedado sin trabajo, hice pulseras, collares y todo eso para pagar mi viaje y también para ayudar a mi papá a que consiga algo”, relató el joven. Lo que empezó como un proyecto casual derivado de su cumpleaños se transformó en una pequeña actividad que comenzó con pedidos de amigos y que posteriormente lo llevó a vender sus creaciones en plazas de Paraná durante los fines de semana.
En una de sus salidas, conoció al fotógrafo Emiliano García, quien decidió compartir su historia en redes sociales. Desde ese momento, la fama de Benja comenzó a extenderse, lo que facilitó nuevas oportunidades de venta; incluso el kiosquero de su escuela adquirió pulseras en cantidades para revender.
Sin experiencia previa en la creación de accesorios, Benja descubrió que disfrutaba de esta nueva actividad. “Yo no hacía cosas tipo así. Se me ocurrió en el momento y lo empecé a hacer”, comentó. Aparte de los pedidos, también hace pulseras para su familia y para él mismo. Aunque aún no ha elegido un nombre para su emprendimiento, ha adoptado una frase que le otorga un significado especial a sus productos: “Lo que crees se vuelve magia”.
Su objetivo es claro: viajar con sus compañeros a Carlos Paz el 12 de noviembre. Hasta el momento, la familia ha abonado el 75% del viaje, y Benja continúa trabajando para completar la suma restante. Al imaginar el campamento, se entusiasma al comentar que lo que más le emociona es jugar al fútbol con sus amigos del colegio.
Sus amigos han sido parte fundamental de su esfuerzo. Algunos le han comprado pulseras, mientras que otros lo han apoyado con mensajes motivadores. Uno de sus compañeros le envió un mensaje instándolo a seguir dedicando “mucho esfuerzo y dedicación” a su proyecto. Benja, al recibir todo esto, resumió su gratitud en una sencilla frase: “Para mí, es mucho amor el que me dan”.
Cuando su historia comenzó a circular en Instagram, no esperaba tanta atención ni que personas de diferentes lugares se pusieran en contacto con él. “Estaba re feliz ese día”, recuerda. La repercusión también llegó en forma de mensajes de apoyo desde provincias como Misiones y Corrientes, e incluso desde destinos tan lejanos como España y Australia, lo que permitió que su pequeño negocio comenzara a conquistar un público más amplio.
Benja ya ha visto resultados tangibles de la ayuda recibida. “Les agradezco mucho por haberme apoyado, con todas ayudas yo he podido pagar un poco de mi viaje, también puede pagar un poco de mi campamento pasado”, expresó emocionado. Su madre, Soledad, admira la iniciativa de su hijo y se encarga de difundir sus creaciones. “Cada pulserita que hace está llena de amor”, destaca.
Mientras los días para su esperado viaje cuentan hacia atrás, Benja sigue recaudando fondos con la ilusión de embarcarse en esta nueva aventura junto a sus amigos.









