Este enfrentamiento reunió a dos competidores que buscaban logros significativos por razones distintas: Zverev intentaba alzar el trofeo por primera vez en el Abierto de Estados Unidos, mientras que Shelton anhelaba dar una alegría al público local. La victoria del alemán también representó una revancha personal, ya que en 2020 había perdido la final contra Dominic Thiem a pesar de liderar dos sets a cero.
Zverev mostró su determinación desde el comienzo, dictando el ritmo del juego gracias a su poderoso saque, limitando así las oportunidades de Shelton. Aunque el estadounidense intentó mantener la presión desde el fondo de la cancha, el germano se llevó el primer set 6-3, reflejando su dominio en los momentos cruciales.
En el segundo set, la contienda se tornó más equilibrada, ya que Shelton elevó su nivel, llevando la situación al desempate. Sin embargo, Zverev mantuvo la calma y mostró su precisión en los puntos decisivos, cerrando el tiebreak para poner la serie 2-0 a su favor.
El tenista local no se rindió y logró romper la continuidad de Zverev en el tercer set, llevándose el parcial por 7-5 y reavivando la esperanza entre los aficionados, quienes presenciaban un partido que había comenzado a inclinarse claramente hacia el alemán.
No obstante, el cuarto set significó un nuevo cambio, ya que Zverev rompió el saque de Shelton en el primer juego y recuperó el control. Su desempeño sostenido le permitió administrar la ventaja hasta el final, llevándose el título en el Arthur Ashe Stadium.
Un momento destacado del desenlace fue la reacción de Zverev, quien no percibió de inmediato que había ganado el encuentro. Su intensa concentración lo llevó a tardar en reaccionar hasta que escuchó la ovación del público, momento en el que miró las pantallas y comprendió que se había convertido en el nuevo campeón del US Open.
El extenista argentino Juan Martín del Potro comentó sobre esta situación durante la transmisión, subrayando la entrega de Zverev en la final: “Impresionante la final que jugó desde el primer punto hasta el último; estaba tan concentrado que ni se dio cuenta de que ganó, estaba para seguir jugando… Hoy demostró ser un gran campeón”.
En el camino hacia la final, Zverev había vencido a Lorenzo Sonego, Quentin Halys, Alejandro Tabilo, Luciano Darderi y Botic van de Zandschulp, antes de derrotar a Karén Khachanov en semifinales, asegurando así su lugar en la definición.
Este triunfo no solo fue una forma de exorcizar la frustración de 2020, sino que también significó un importante cambio en su carrera. “Estuve varios años sin ganar títulos de Grand Slam y este año gané dos en tres meses. Creo que Dios ha visto el dolor por el que he pasado; esto es una bendición”, manifestó el alemán, quien se convierte en el segundo alemán en conquistar el US Open, después de Boris Becker en 1989.
Antes de levantar el trofeo, Zverev dedicó unas emotivas palabras a su madre, Irina Zvereva, antigua tenista y pieza fundamental en su carrera. Recordó el diagnóstico de diabetes que recibió cuando era niño y cómo su madre siempre le apoyó en su deseo de ser tenista. “Quiero agradecer a una persona más que en realidad nunca mira mis partidos, pero es la persona más importante en mi carrera y en mi vida en general”, destacó.
El campeón expresó su gratitud hacia su madre por haber enfrentado las adversidades y por no permitir que su enfermedad definiera su vida. “Estoy feliz de que hayamos salido adelante y de estar logrando todo esto ahora mismo”, concluyó Zverev, quien se une a un selecto grupo de tenistas que han logrado ganar sus dos primeros Grand Slam en la misma temporada.
Por último, su reciente éxito también le abre posibilidades en la lucha por la cima del ranking ATP, acumulando 9.690 puntos, colocándose detrás de Jannik Sinner, que tiene 11.500, aunque lidera la Carrera al Masters con 8.650 unidades frente a las 7.950 del italiano, quien se recupera de una lesión.









