Wall Street se alista para nuevas ofertas públicas iniciales (IPO), un proceso que permite a las empresas privadas comenzar a cotizar y comercializar acciones en la bolsa. En este contexto, las miradas están puestas en dos destacados actores de la inteligencia artificial: Anthropic y OpenAI. Recientemente, SpaceX, la empresa de Elon Musk, marcó el camino al debutar en bolsa tras 24 años de espera, recaudando más de US$75.000 millones, superando así el récord previo de la petrolera Aramco desde 2019. Mauricio Villacorta, estratega de Inversión de IOL, analizó que su inclusión en el mercado fue volátil, con un aumento a US$225 en apenas tres días, seguido de una caída constante que llevó su valor por debajo del precio de colocación a principios de agosto. Actualmente, sus acciones oscilan en torno a los US$170. Para Paulino Seoane, director de Investment Ideas en Balanz, los IPO de las firmas de inteligencia artificial son muy esperados, ya que su proceso de salida está avanzado. Aunque hay nombres como Oura, StubHub, Nscale y RedotPay en el horizonte, ninguno tiene fechas fijas para su llegada al mercado. En cuanto a Anthropic, que desarrolla los modelos Claude, se prevé su IPO para las próximas semanas. Seoane informó que la empresa ya presentó el registro correspondiente, y se anticipa que la oferta pública pueda llevarse a cabo en noviembre, probablemente durante la semana de Acción de Gracias. Este lanzamiento se perfila como uno de los más grandes de la historia, con el objetivo de recaudar US$100.000 millones, lo que valoraría a la compañía en US$2 billones. Por otro lado, OpenAI, conocida por su creación ChatGPT y dirigida por Sam Altman, ha decidido retrasar su entrada a la bolsa. Seoane indicó que su colocación se proyecta para el primer trimestre de 2027, ya que buscan esperar mejores condiciones de mercado y potenciar la seguridad de sus modelos. En este contexto, la valuación previa a la salida se estima en US$852.000 millones. La decisión de financiamiento a través del mercado de capitales resulta clave para las empresas, según Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, ya que mediante una IPO pueden acceder a financiación sin asumir deudas, obteniendo capital a cambio de acciones. Esto es especialmente relevante para las empresas tecnológicas, que requieren inversiones significativas en infraestructura y capacidad de procesamiento. Villacorta comentó que las empresas inician su trayectoria en Wall Street por dos motivos: capital y liquidez. En el caso de las firmas de inteligencia artificial, el alto gasto en cómputo, la adquisición de chips especializados y el mantenimiento de servidores superan los límites de las rondas de financiamiento privado, mientras que el mercado público ofrece montos superiores. Además, salir a bolsa amplía la base de inversores y permite utilizar acciones cotizadas como medio para adquisiciones y retención de talento. Sin embargo, Villacorta advirtió que esta decisión también conlleva la obligación de justificar el valor de la compañía diariamente. Aunque estas empresas tienen ingresos en rápido crecimiento, también enfrentan significativas pérdidas debido a la inversión en infraestructura. Según Seoane, Anthropic muestra fuerte crecimiento, pero aún no genera suficientes ingresos para ser rentable, con proyecciones de inversión de US$7.300 millones en 2025 y un compromiso de gastos e inversiones considerable para la próxima década. A esto se añade la volatilidad del mercado: los IPO suelen acelerar su ritmo cuando hay apetito por el riesgo, pero si un debut no cumple las expectativas, la desaceleración puede ser abrupta. De hecho, siete de las diez mayores salidas a bolsa en Estados Unidos tuvieron un rendimiento inferior al índice S&P 500 durante su primer año. “Salir a bolsa resuelve problemas de financiamiento y liquidez, pero expone a la empresa a un juicio permanente del mercado”, concluyó Villacorta. En este sentido, para Anthropic y OpenAI, es fundamental considerar tanto el precio de entrada como la calidad del negocio.









