Según información consultada, desde el Ministerio de Salud de la Nación se indicó que uno de los laboratorios nacionales que produce levodopa/carbidopa está trabajando para duplicar su producción con el fin de cubrir parte de la demanda que anteriormente satisfacía Pfizer a través de Lebocar.
La situación se hizo pública tras la confirmación de Pfizer sobre una interrupción temporal en el suministro del producto, atribuida a demoras en su fabricación, estimando que la normalización de la disponibilidad se alcanzará hacia marzo de 2027.
La levodopa es un componente clave en el tratamiento del Parkinson. Se utiliza en combinación con carbidopa o benserazida para facilitar su ingreso al cerebro y mejorar los síntomas como la rigidez, temblor, lentitud en los movimientos y problemas de marcha.
De acuerdo con fuentes de la industria farmacéutica, el impacto de esta falta de suministro se debe a que Lebocar abarca aproximadamente el 65% del mercado local. Aunque hay otras opciones comerciales, los expertos advierten que sustituir de manera inmediata tal volumen de producción representa un reto considerable para los demás fabricantes.
“Hay dos laboratorios argentinos que comercializan bioequivalencias, pero tienen solo un tercio del mercado. Resulta inviable que puedan triplicar su producción en un plazo tan corto”, afirmaron representantes del sector.
Este escenario ayuda a entender por qué un inconveniente en el principal proveedor puede afectar de forma significativa la disponibilidad del producto, incluso cuando existen alternativas en el mercado.
La inquietud de pacientes y familiares radica en la función crucial que cumple la levodopa en el tratamiento. “La levodopa interactúa con los receptores dopaminérgicos, fundamentales para mantener la funcionalidad motora y anímica de los pacientes. Por eso, no se puede suspender de manera abrupta”, indicó un destacado neurólogo y neurocientífico del Instituto Soma.
El especialista resaltó que, terapéuticamente, hay otras marcas que pueden cumplir la misma función. “En términos prácticos, son intercambiables. Algunos pacientes pueden tolerar mejor una marca que otra, pero no hay una diferencia que inhabilite su reemplazo”, explicó.
Adicionalmente, ante la falta de una presentación específica, los médicos suelen ajustar las dosis utilizando tabletas de diversas concentraciones para asegurar la cantidad de levodopa prescrita en cada tratamiento. También enfatizó que existen otros grupos de medicamentos que pueden ser utilizados como alternativas en circunstancias concretas, aunque cualquier cambio debe ser supervisado por un profesional. “La levodopa es un medicamento de alta potencia y en muchos casos, otros tratamientos pueden no lograr el mismo nivel de eficacia o pueden acarrear más efectos adversos en ciertos pacientes”, concluyó.
Más allá del incremento de producción anunciado por uno de los fabricantes nacionales, fuentes del Ministerio de Salud señalaron que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica está considerando distintas alternativas para reducir el impacto de esta crisis, incluyendo la posible autorización de nuevas importaciones para reforzar la oferta disponible mientras continúen las demoras.









