En la madrugada del domingo 20 de septiembre, la provincia de Tucumán experimentó un terremoto de magnitud 5. El fenómeno telúrico ocurrió a las 5.47, con una profundidad de 197 kilómetros y tuvo su epicentro en la localidad de Trancas, situada al norte de San Miguel de Tucumán. Hasta el momento, no se han reportado daños materiales ni víctimas como resultado del sismo. Apenas minutos antes, a las 5.32, también se registró actividad sísmica en la provincia de Catamarca, cerca de la localidad salteña de Angastaco. Según los datos publicados en el sitio oficial del Instituto Nacional de Prevención Sísmica, la magnitud del evento en Catamarca fue de 4.3, y ambos eventos sísmicos tuvieron un alcance promedio de 200 kilómetros, sintiéndose en localidades salteñas como Metán, Cachi y Cafayate, así como en ciertas áreas de Santiago del Estero. Trancas, el epicentro del sismo, se ubica a 60 kilómetros al este de Cafayate (Salta), a 63 kilómetros al noreste de San Pedro de Colalao y a 76 kilómetros al noroeste de Burruyacú, las dos últimas localidades en Tucumán. De acuerdo con la escala Mercalli Modificada, que evalúa la intensidad de los terremotos en función de las sensaciones de las personas y los daños causados, este movimiento se sintió con fuerza en diversas partes de Tucumán, provocando notables temblores en estructuras. Respecto al historial sísmico, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica recopila la totalidad de los terremotos registrados en Argentina, mostrando que Tucumán ha sido escenario de varios eventos similares a lo largo del tiempo. Entre ellos, el 19 de enero de 1826, se documentó el primer terremoto conocido en la provincia, cuyo epicentro fue en la ciudad de San Miguel de Tucumán y dejó heridos en Trancas. Posteriormente, el 17 de noviembre de 1906, se registró un sismo que alcanzó siete grados en la escala Mercalli en Tafí del Valle, causando destrozos. En 1907, otra sacudida de seis grados generó daños en edificaciones y alarma en la población. El 6 de noviembre de 1913, un sismo similar causó daños en la Catedral de San Miguel de Tucumán y generó gran preocupación en Monteros y Famaillá. En 1931, la intensidad alcanzó siete grados, mientras que el 12 de febrero de 1933 y el 9 de mayo de 1981, se registraron intensidades de seis grados en la misma escala. Por último, el último evento registrado antes de esta jornada fue el 21 de febrero de 2011, también con una intensidad de seis grados, que se sintió en Santiago del Estero.








