Este desempeño resalta en contraste con el descenso de los indicadores de Wall Street, donde predominaron actitudes cautelosas ante el aumento de las tasas de interés, las inquietudes inflacionarias y un nuevo repunte del petróleo, alcanzando su nivel más alto en cuatro meses.
El índice S&P Merval de la Bolsa porteña tuvo una variación positiva del 1,7% en pesos, situándose en 3.098.898 puntos. En dólares, el panel de acciones líderes se acercó nuevamente a los 2.000 puntos, una cifra que no se veía desde el 6 de agosto.
Entre las acciones más destacadas se encuentra YPF, que acumuló un aumento del 6% en la semana. El viernes, sus ADR en Wall Street superaron los USD 56, aproximándose a su máximo histórico intradiario de USD 57,49, registrado el 11 de junio. La empresa estatal capitalizó el incremento del crudo junto con el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) y una colocación récord de Obligaciones Negociables por USD 1.200 millones. Otras firmas como Vista Energy y Pampa Energía incrementaron sus valores en un 3% y un 2,1%, respectivamente.
Respecto a los títulos públicos, un informe reveló que “los Globales cayeron 0,5% y los Bonares, 0,7% en la semana. Por su parte, los bonos emergentes de América Latina también descendieron un 0,5%”. El bono de ley local más corto (AO27) presenta una rentabilidad del 3,8%, la parte media ronda el 9% y el tramo largo, representado por el AL35, ofrece una rentabilidad del 10,5%. En cuanto a los bonos de ley extranjera (Globales), los más cortos rinden cerca del 6% (GD30, 6,4% TEA), mientras que el tramo largo se ubica en torno al 9,4%.
Sin embargo, la caída de los papeles de deuda no se reflejó en el riesgo país, que se vio beneficiado por el aumento de la tasa de retorno de los bonos del Tesoro de EE. UU., que sirve como base de comparación. La rentabilidad del Treasury a diez años aumentó 19 puntos básicos, alcanzando un 4,975% anual, el nivel más alto desde febrero de 2023. El riesgo país, según JP Morgan, cedió cinco unidades para Argentina, estando en 485 puntos básicos, el piso más bajo desde el 14 de agosto.
Un portavoz del sector económico señaló que la gestión prefiere retrasar la emisión de deuda en dólares hasta que mejoren las condiciones de financiamiento. Aunque el riesgo país disminuyó, el mercado empieza a considerar la extensión de plazos en pesos en un panorama marcado por la incertidumbre electoral. Además, se indicó que el IPC de agosto se desaceleró a 1,7% mensual, lo que sugiere una situación de liquidez holgada, tasas largas a la baja y el riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos.
Un especialista en gestión de carteras destacó la inflación, señalando que, en términos de tendencia, la secuencia mensual del año es clara: desde un 2,9% en enero hasta un 1,7% en agosto. Si bien la inflación interanual se mantiene alta, con un 33,5%, la mensual del mes de agosto muestra una tendencia a la baja, sugiriendo un proceso de desinflación.
En el ámbito internacional, el precio del petróleo, en su referencia Brent, creció un 8,7%, acercándose nuevamente a USD 105 el barril, el valor más alto desde mayo, debido a la continua inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, que afecta las rutas de suministro.
Los indicadores de Wall Street experimentaron caídas de entre 1% y 1,9%, con atención en una posible alza de tasas de la Reserva Federal en la próxima reunión. Las expectativas aumentan tras la sorpresa en los datos de empleo de la semana anterior y las presiones relacionadas con el petróleo.
El mercado evalúa una probabilidad de cerca del 85% de incremento en la tasa de política monetaria de la Reserva Federal para la próxima semana, habiendo ajustado las proyecciones para incluir tres incrementos de 25 puntos básicos, en contraste con estimaciones anteriores que contemplaban solo dos.
El significativo flujo de liquidaciones en el mercado mayorista otorgó suficiente oferta para estabilizar el dólar, en parte debido a los altos precios internacionales de las materias primas y a la inyección de divisas proveniente de la colocación de Obligaciones Negociables.
El dólar mayorista se ofreció a $1.508,50, sin variaciones respecto al final de agosto. Aunque la semana anterior había incrementado 50 centavos, el saldo fue una baja de cuatro pesos.
La entidad bancaria estableció un límite para su régimen de bandas cambiarias en $1.894,30, dejando al dólar mayorista un margen de alza de 385,80 pesos o 25,6%. Esta es la brecha más amplia desde mayo de 2025. El tipo de cambio al público no mostró cambios significativos, cotizando a $1.530 para la venta en el Banco Nación, tras haber alcanzado un máximo de $1.535 en las ruedas de julio y agosto. El dólar blue finalizó la semana a $1.545 para la venta, habiendo experimentado un incremento de cinco pesos.
Finalmente, el Banco Central absorbió solo USD 42 millones en cuatro de las cinco sesiones comerciales, mientras que las reservas internacionales cayeron a USD 50.469 millones, en gran parte debido a la depreciación del oro.








