El directivo apoyó la orientación económica del gobierno y comentó que su empresa ha podido incorporar personal en ciertas áreas comerciales. Con 85 años de trayectoria en Argentina, la compañía contaba en 2023 con 343 empleados a tiempo completo. “De pronto la foto no es buena, pero la película yo creo que sí”, afirmó Cabrales, aludiendo a una posible mejora que dependería de una menor inflación, un equilibrio fiscal, reglas estables y una mayor inversión privada.
La problemática en cuestión afecta a gran parte del sector manufacturero, con la industria argentina experimentando una caída prolongada prevista para 2026, afectada por disminuciones en las ventas, altos costos, competencia extranjera y la erosión del poder adquisitivo.
Los datos sobre el empleo industrial desde 2023 hasta mayo de 2026 indican que el sector ha acumulado pérdidas en puestos formales. En mayo, cerca del 30% de los empleos formales que se perdieron en la economía correspondieron al ámbito industrial.
Cabrales expresó su preocupación por la informalidad en el empleo, señalando que la falta de trabajo registrado expone a los trabajadores a altos cargos de préstamos. “Hoy si me decís cuál tema me preocupa, es el trabajo. La informalidad realmente preocupa, que se pierda trabajo formal, por más que haya más trabajo informal, es muy malo”, enfatizó, explicando que quienes carecen de recibo de sueldo enfrentan serias dificultades para acceder al crédito bancario, lo que puede llevar a deudas complicadas.
El empresario atribuyó también la debilidad en el consumo a la disminución del poder adquisitivo. Señaló que la reducción de la inflación y la reestructuración de precios han impactado en los ingresos familiares, sugiriendo que los alimentos deben ajustarse a esta nueva realidad.
“Ahora hay algo que es real y que es la realidad en el mundo: no hay país fuerte sin una industria fuerte. Y una industria que dé trabajo calificado y bien pago. En eso yo creo que apuesto y estoy convencido de que la industria, el comercio y la actividad privada forman parte de la solución de los problemas que tenemos en Argentina y no son para nada el problema”, precisó.
En este contexto, pidió mayor previsibilidad para poder planificar, insistiendo en la necesidad de políticas a mediano y largo plazo. “Estamos acostumbrados a pasar de un gobierno a otro y que se cambien absolutamente todas las reglas de juego”, sostuvo. Además, comentó que una reducción de impuestos sería fundamental para aumentar la competitividad de las empresas. “Si me bajasen más los impuestos sería muchísimo más competitivo”, destacó.
Cabrales defendió la apertura comercial, aunque solicitó condiciones equitativas para la producción local, afirmando que esta competencia obliga a revisar procesos, reducir costos y mejorar productos, aunque advirtió que no todos los sectores son igualmente afectados.
También mencionó que entre los factores que inciden en la competitividad se encuentran impuestos altos, tasas y costos logísticos. Comentó que enviar un contenedor a España puede costar menos que trasladarlo a Mendoza, lo que eleva el precio final.
Señaló además a China como un competidor complicado debido a su capacidad de producción, las condiciones laborales y los subsidios estatales, sugiriendo que Argentina debería explorar mecanismos para responder a esta competencia, incluyendo posibles aranceles.
Cabrales importa café verde de Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú y Panamá, procesando una parte en Mar del Plata y exportando café elaborado a Paraguay, Uruguay, Chile y Brasil. Respecto al mercado brasileño, mencionó que este país impone restricciones a la elaboración industrial de cafés de diferentes orígenes en su territorio, lo que obliga a la empresa a procesar café en Argentina antes de enviarlo a Brasil.
El proyecto más innovador se centra en el cultivo local. Cabrales anunció que la firma ya ha registrado cosechas pequeñas y que planea realizar una inversión a largo plazo, de entre 10 y 15 años, para desarrollar el cultivo de café en Tucumán y Salta, una posibilidad que vinculó al cambio climático y a las condiciones subtropicales de esas regiones.
Además, destacó que esta iniciativa podría reemplazar importaciones, generar divisas y crear empleo durante la cosecha. Informó que la compañía está adquiriendo tierras en Salta y ha firmado un convenio con Tucumán.
En cuanto al mercado interno, describió un consumo de café estable, con un promedio de cerca de un kilo por habitante al año y un crecimiento en la demanda de café de especialidad entre los consumidores.
Según Cabrales, el café importado elaborado representa entre el 5% y el 6% del consumo total, y pidió establecer controles de calidad para los productos que ingresan al país, además de alertar sobre el contrabando de productos terminados en áreas fronterizas.









