Esta frase, que no proviene de ningún personaje o guion, corresponde a uno de los consejos que Richard Hopkins, quien trabajaba como panadero, repetía para ayudar a su hijo a poner en perspectiva sus preocupaciones cotidianas. En palabras del propio actor, muchos de los temores que lo atormentaban de niño nunca se materializaron, y su padre solía recordarle que prever un problema no lo convierte en más real.
Hopkins explicó que su padre utilizaba expresiones simples para afrontar los retos diarios y disminuir la ansiedad por lo que estaba por venir. “Hoy es mañana”, le decía, con el fin de ilustrarle que el futuro, al alcanzarlo, rara vez presenta los peligros que él imaginaba.
Este pensamiento lo ha acompañado a lo largo de décadas de transformaciones tanto personales como profesionales. A pesar de haber recibido su segundo Oscar al mejor actor en 2021 por la película “El padre”, casi treinta años después del primero, Hopkins continuó recurriendo a esta enseñanza para sortear los altibajos de su vida y carrera.
El actor aborda su labor con una combinación de disciplina y desapego. En una intervención ante la BAFTA, Hopkins describió su método, que incluye el reconocimiento de preocupaciones, la distinción entre posibilidades y realidades, la acción sobre lo que puede resolverse y la decisión de no permitir que lo incierto domine el presente.
La enseñanza de su padre puede resumirse en cuatro pasos prácticos: reconocer la preocupación, aclarar que una posibilidad no equivale a un hecho, actuar sobre lo que está a su alcance y anticipar los hechos sin dejarse consumir por lo que aún no puede resolverse.
A lo largo de su vida, caracterizada por éxitos, fracasos y recompensas, Hopkins enfatizó que muchos de los problemas que parecían definitivos ocuparon finalmente un espacio mínimo en su trayecto personal. La comparación entre la fantasía del pasado y la realidad actual ha permitido al actor darse cuenta de que el futuro suele parecer más imponente de lo que en verdad es.
Para él, el consejo de su padre permanece relevante: los desafíos que depara el mañana inevitablemente traerán nuevas incertidumbres, pero vivir atrapado en ellas puede resultar en la pérdida de lo único que realmente se puede aprovechar, que es el presente.









