Desde el oficialismo se manifiesta la creencia de que los próximos meses podrían propiciar un tiempo de mayor calma tras un semestre agobiado por tensiones internas, problemas de gestión y constantes enfrentamientos con distintos sectores políticos y sociales. Se espera que la visita del Papa y el inicio del Mundial sirvan como acontecimientos que reoriente la conversación pública y reduzca la prominencia de algunos conflictos que afectan al Gobierno actualmente.
La potencial llegada de León XIV ocupa un lugar destacado en esta estrategia. Desde hace semanas, en la Casa Rosada se esfuerzan por restablecer la relación con la Iglesia y construir lazos más sólidos con el Vaticano, tras meses de tensiones debido a la situación social y económica del país. Colaboradores cercanos a Javier Milei piensan que el nuevo Pontífice podría abrir la puerta a un diálogo institucional más fluido y contribuir a mejorar la imagen política hacia el exterior.
Se anticipa que el papa León XIV podría visitar Argentina en noviembre.
La reciente ironía del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre las declaraciones del arzobispo generó cierta sorpresa en el oficialismo. No obstante, fuentes de Casa Rosada aseguran que “lo hizo con buena onda”. Las afirmaciones del Presidente sobre la posible visita papal en noviembre son interpretadas dentro del oficialismo como parte de un esfuerzo por establecer mejores relaciones con la Iglesia y distanciarse del clima de confrontación que caracterizó su interacción con sectores eclesiásticos durante la campaña y los primeros meses de su gestión. El Gobierno se mantiene atento a la agenda del Vaticano, anhelando señales de estabilidad institucional.
Al mismo tiempo, el oficialismo procura manejar algunos de sus problemas más delicados mientras intenta fomentar un cambio de ambiente. Uno de estos asuntos es el caso de Manuel Adorni. Aunque allegados al jefe de Gabinete afirman que no prevén un llamado inmediato a indagatoria y que no hay pruebas contundentes en su contra, el tema se ha vuelto motivo de preocupación política en el núcleo de la coalición.
Manuel Adorni, Jefe de Gabinete, junto a Karina Milei, Secretaria General de Presidencia.
Desde Balcarce 50 aseguran que Adorni cumplirá con su declaración jurada antes del inicio del Mundial, una decisión que se ha transformado en un hito político y cronológico para evaluar el final de una etapa incómoda para el Gobierno. Sin embargo, también esperan que esta acción genere un movimiento en el ámbito judicial.
En el Gobierno reconocen que la situación de Adorni ha comenzado a influir en el funcionamiento interno y en la dinámica comunicacional de Casa Rosada. Algunos funcionarios opinan que el episodio puede ser contenido y relativizado si la confrontación política disminuye en las semanas siguientes. Sin embargo, otros advierten que el desgaste del vocero, que no ha ofrecido conferencias en varias semanas, ya ha comenzado a afectar al oficialismo.
Esta circunstancia se agrava por las diferencias persistentes entre diversos sectores del Gobierno. La relación entre Santiago Caputo y Martín Menem sigue marcada por disputas sobre el control político y parlamentario de La Libertad Avanza. A la par, Patricia Bullrich navega una relación fluctuante con el núcleo duro libertario. Aunque la ministra de Seguridad ha sido integrada de nuevo a reuniones políticas y actividades oficiales, las tensiones y desconfianzas internas se mantienen.
La mesa política se volvió a reunir esta semana.
Las reuniones de Gabinete y de la mesa política realizadas esta semana son parte del intento de organizar este contexto. La Casa Rosada busca mantener niveles mínimos de coordinación interna mientras se prepara para un periodo que promete ser aún más complejo politicamente.
La economía representa otro de los frentes donde el Gobierno espera ganar tiempo. El equipo de Luis Caputo sostiene que, si logran controlar el dólar y mantener una reducción gradual de precios, el segundo semestre podría transcurrir con menor tensión social y mayor oportunidad para consolidar la estrategia económica. Sin embargo, en Casa Rosada reconocen que la recuperación económica no se siente de manera homogénea, y que persisten signos de agotamiento en sectores relacionados con el consumo, la industria y el empleo.
Paralelamente, en el oficialismo empiezan a convivir diferentes perspectivas sobre los plazos económicos y políticos del ajuste. Mientras el núcleo duro libertario busca profundizar su enfoque fiscal y avanzar hacia nuevas reformas, otros sectores advierten que el Gobierno deberá manejar cuidadosamente el impacto social de las medidas en un período donde el desgaste político empieza a evidenciarse. La espera de un “clima mundialista” y de una agenda pública menos dominada por la crisis diaria se presenta también como una oportunidad para afrontar este periodo sin que las tensiones económicas pasen a primer plano.
Karina Milei, junto a Diego Santilli y Luis Caputo.
En el Congreso, el oficialismo enfrenta dificultades para mantener su agenda legislativa. Como se ha señalado anteriormente, la acumulación de proyectos enviados por el Ejecutivo ha creado un cuello de botella parlamentario, lo que obliga a la Casa Rosada a priorizar iniciativas y negociar con aliados circunstanciales. La Libertad Avanza continúa dependiendo de acuerdos con gobernadores y bloques dialoguistas para ejecutar muchas de sus reformas.
Mientras tanto, Casa Rosada se esfuerza por mantener a Javier Milei enfocado en actividades relacionadas con la defensa de las políticas económicas, alejándolo de las disputas internas que recorren a LLA. La estrategia oficial se destina a sostener una agenda centrada en reuniones empresariales, encuentros financieros y exposiciones económicas donde el presidente pueda reforzar su discurso sobre el ajuste, la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal. En este marco, Milei asistirá este jueves al Latam Forum y el próximo martes participará en un evento organizado por el IAEF.
En Balcarce 50 mantienen la esperanza de que el contexto internacional, la expectativa de la visita del Papa y el ambiente generado por el Mundial puedan ofrecer un respiro político en un escenario aún inestable. La estrategia oficial busca atravesar los próximos meses con un menor nivel de exposición ante las internas, contener los conflictos abiertos y llegar al final del año con una situación económica relativamente controlada y una agenda pública menos dominada por las tensiones del día a día.









