El filósofo argumentó que el origen de esta disciplina se encuentra en un momento crucial: “Ese momento, ese movimiento donde el ser humano se distancia de sí mismo y se ve a sí mismo actuando, para mí da origen a la filosofía”.
Al abordar la perspectiva de René Descartes acerca de la duda y la existencia, Sztajnszrajber ofreció una interpretación crítica: “Si no pienso, luego me doy cuenta que tengo que estar existiendo, porque si yo no existo, no pienso”. Esta visión permite que la máxima cartesiana se transforme en una herramienta para validar la conciencia del individuo dentro de un entorno predecible.
Además, el autor reflexionó sobre la necesidad de escapar de las convenciones sociales que imponen una constante exigencia de rendimiento. “Me gusta muchas veces rendirme, al revés, no estar en proceso de ver cuánto rindo, sino rendirme en el sentido de lo que hoy muchas veces se llama esta especie como de filosofía del escape, como tratar de salirse de esos lugares comunes que están permanentemente esperando de uno que uno rinda”.
En relación a la búsqueda de la verdad, Sztajnszrajber hizo una distinción entre las verdades cotidianas y las ontológicas: “Las verdades cotidianas, incluso las verdades científicas, están más preocupadas por el cómo”. En el contexto de la posverdad, observó que muchas personas prefieren consumir información que refuerce sus prejuicios en vez de afrontar hechos verificables, lo que contrasta con la definición aristotélica de verdad como la correspondencia entre el lenguaje y la realidad.
Respecto a la felicidad, criticó las fórmulas estandarizadas de bienestar y, haciendo referencia a Epicuro y su idea de ataraxia, identificó la tranquilidad como un refugio ante la dependencia del consumo y el sobrecuidado.
Sobre su experiencia personal, el filósofo compartió: “Para mí la felicidad tiene que ver con poder plasmar en mi vida mi deseo, pero como hago filosofía, mi deseo es deseo por el saber”. Concluyó resaltando su inquietud: “Estar todo el tiempo elucubrando aspectos que hacen a la realidad. Me hace mucho ruido como consumir la realidad tal como me la venden”.









