Esta semana se revelarán una serie de datos sobre la salud del mercado laboral estadounidense, culminando el viernes con la divulgación del conocido ‘job report’, lo que podría reforzar esta expectación. No obstante, si los resultados son negativos, esto podría generar una mayor volatilidad en los mercados, debido a la incertidumbre sobre la dirección que tomará la Fed.
En su discurso, que duration cerca de 30 minutos, Warsh trató temas como la inteligencia artificial, la productividad y el estado económico de Estados Unidos, y se mostró reticente a proporcionar “orientación prospectiva”. Sin embargo, una palabra se repitió en más de 25 ocasiones y atrajo la atención del mercado: inflación.
Su insatisfacción con respecto a la inflación subyacente, medida por el Índice PCE —que se situó en 3,3% interanual—, y su manifiesta intención de cumplir con la meta de la Fed de llevar la inflación al 2% interanual, hicieron que el mercado comenzara a internalizar una mayor probabilidad de un ajuste al alza en las tasas.
Según el indicador FedWatch de CME Group, las proyecciones apuntan a un 66% de posibilidades de que el Comité Federal de Mercado Abierto decida un incremento de 25 puntos básicos en su próxima reunión.
“La atención de los inversionistas se está trasladando hacia una semana mucho más decisiva donde las cifras de empleo serán fundamentales”, afirmó un analista.
El primer dato en ser publicado será la encuesta JOLTS este martes, un informe mensual que evalúa la demanda de mano de obra y la rotación de personal en el país. Además, se publicará el índice PMI manufacturero de S&P 500 y el correspondiente de ISM, donde también se incluirán cifras sobre empleo, precios y pedidos.
El miércoles, la consultora ADP dará a conocer el cambio en el empleo no agrícola, con una expectativa de un aumento de 47.000 empleos, frente a los 44.000 registrados en julio.
El jueves se presentarán otros datos relevantes, como los informes de despidos en el sector privado por parte de Challenger, las cifras de PMI de servicios de S&P 500 e ISM, así como los datos semanales de renovación de subsidios por desempleo, la proyección del PBI de la Fed de Atlanta y la balanza comercial de agosto.
“Los indicadores económicos clave de esta semana, incluyendo el índice ISM manufacturero, la balanza comercial y el informe de empleo, deberían confirmar que la expansión sigue en marcha, con un sector manufacturero fuerte y una inversión de capital impulsada por el gasto en semiconductores y tecnología relacionada con la inteligencia artificial”, mencionó una firma de gestión patrimonial.
El informe de nóminas no agrícolas sigue siendo el referente principal para evaluar la salud del mercado laboral en Estados Unidos.
“Los recientes informes de empleo han mostrado debilidad, y si el dato del viernes se alinea con esta tendencia, esto podría disminuir las preocupaciones sobre un potencial aumento de tasas, favoreciendo el mercado accionario”, consideró un director de análisis.
Según las proyecciones, se espera que el informe de empleo del viernes indique una creación de aproximadamente 45.000 puestos, un contraste significativo con la inesperada pérdida de 23.000 empleos en julio, que llevó a reconsiderar la posibilidad de un aumento de tasas en septiembre.
A su vez, se subrayó que la revisión de las cifras de empleo de julio también suscitará interés, puesto que el mes anterior se ajustaron a la baja los aumentos en mayo y junio, dejando al mercado laboral en una posición más débil de lo anticipado inicialmente.
Un incremento en las tasas de interés por parte de la Fed podría tener repercusiones para Argentina en varios aspectos. En primer lugar, aumentaría los costos de financiamiento en los mercados internacionales de deuda, un tema delicado tras el reciente incremento en el riesgo país.
En segundo lugar, con tasas más altas en Estados Unidos, los bonos del Tesoro se tornan más atractivos y menos riesgosos en comparación con los mercados emergentes, como el argentino. Esto no solo puede presionar a la baja los precios de los bonos argentinos, sino también generar una apreciación del dólar en el mercado internacional, encareciendo la deuda argentina, en gran medida denominada en dólares.









