La reunión, que se prolongó por casi una hora, tuvo lugar en las instalaciones de la vicepresidencia ubicadas en el primer piso del Palacio Legislativo, y se desarrolló en un momento crítico entre el Ejecutivo y el Senado desde el inicio de la administración de Javier Milei. Este encuentro se dio mientras la Casa Rosada intentaba retirar un pliego que ya contaba con las firmas necesarias en la Comisión de Acuerdos, enfrentando la resistencia no solo de la oposición, sino también de una significativa porción de bloques dialoguistas y sectores del oficialismo.
“La vicepresidenta respeta la institucionalidad. El pliego de Michelli tiene nueve firmas y ella no va a ir en contra de las mayorías del Senado”, comentaron fuentes cercanas a Villarruel.
Este pronunciamiento se interpretó como una declaración política significativa. Aunque no se trató de una intervención directa de la vicepresidenta para asegurar la aprobación de la jueza, sí dejó en claro que no estaba dispuesta a respaldar iniciativas que alteraran el proceso parlamentario una vez que el expediente había progresado en la Comisión de Acuerdos.
La situación de Michelli se ha convertido en una de las controversias más sensibles para el oficialismo en días recientes. La magistrada había recibido un dictamen favorable de la Comisión de Acuerdos, con el respaldo de senadores de La Libertad Avanza, el PRO, la Unión Cívica Radical y otros grupos provinciales. Esta aprobación la habilitó para ser votada por el pleno del Senado.
Sin embargo, tras este avance, la Casa Rosada decidió promover el retiro de su candidatura, lo que generó sorpresa en el Senado y desató un debate sobre los límites de la facultad presidencial para retirar un pliego cuando ya se había avanzado en los trámites parlamentarios.
La polémica se intensificó luego de que se supiera que Michelli es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, lo que avivó críticas de diversos sectores políticos y judiciales al considerar que la decisión del Gobierno introducía elementos personales en la evaluación de los antecedentes profesionales de la candidata.
La charla entre Villarruel y Michelli se produjo pocas horas después de un nuevo episodio que sacudió al oficialismo: la decisión de Patricia Bullrich de no apoyar la estrategia del Ejecutivo.
La presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado anunció que no respaldaría el retiro del pliego, comunicando esta postura de manera directa al presidente Milei en una reunión el lunes, durante la cual expresó su “objeción de conciencia” respecto a la retirada del pliego debido al vínculo familiar de la jueza.
Fuentes cercanas a la situación indicaron que durante ese encuentro, Bullrich ofreció su renuncia a la presidencia del bloque, un gesto que reflejó el nivel de tensión que generó la disputa en torno a la candidatura de Michelli.
La postura de la senadora tuvo un impacto político significativo, ya que evidenció un desacuerdo público con una decisión impulsada por Milei y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei. También indicó que el rechazo a la estrategia oficial no se limitaba a los opositores, sino que se extendía a sectores importantes dentro del propio oficialismo.
Desde el entorno de Villarruel trataron de desvincular la reunión con Michelli de la postura de Bullrich. Aclararon que la conversación no estaba relacionada con la decisión de la presidenta del bloque libertario ni debía interpretarse como una acción coordinada entre ambas.
Esta aclaración responde a un contexto político concreto. La relación entre Villarruel y Bullrich ha sido fluctuante a lo largo del tiempo, caracterizada por alianzas circunstanciales y diferencias sustanciales.
Un punto de conflicto surgió durante la conformación de las comisiones permanentes del Senado, donde Bullrich promovió una composición que limitaba la representación de la oposición peronista. En contraste, Villarruel buscó preservar ciertos equilibrios políticos dentro de la Cámara Alta, evitando incluso firmar la formación de varias comisiones, un gesto que denotó su desacuerdo con la estrategia del oficialismo.
Por ello, desde la presidencia del Senado consideraron inapropiado establecer una conexión directa entre el apoyo institucional a Michelli y la postura que previamente adoptó Bullrich.
Este gesto de diferenciación es clave al considerar que el apoyo de Villarruel a Michelli no está vinculado a la declaración previa de Bullrich. A pesar de las aclaraciones, el encuentro con la magistrada sumó un nuevo capítulo a la creciente fricción entre la Casa Rosada y la Vicepresidencia.
La relación entre Javier Milei y Victoria Villarruel comenzó a deteriorarse antes de la toma de posesión presidencial de diciembre de 2023. Desde entonces, se han acumulado diferencias sobre la administración del Senado, la estrategia parlamentaria y el funcionamiento del Gobierno.
Con el tiempo, estas discrepancias han dado lugar a un enfrentamiento político abierto, llevando a un progresivo distanciamiento entre ambos sectores.
En este contexto, cada gesto cobra mayor importancia política. Por tanto, la decisión de Villarruel de recibir a Michelli en su despacho fue interpretada en varios círculos parlamentarios como una señal de confrontación hacia una decisión impulsada directamente por el Presidente y Karina Milei.
“Michelli es una jueza de trayectoria intachable. Villarruel ha recibido a numerosos jueces y camaristas que han pasado por la Comisión de Acuerdos y han tenido dictamen para ser llevados al recinto. Este caso tiene características distintas, pero sigue en línea con otros encuentros anteriores”, señalaron.
La trayectoria de la jueza se ha convertido en uno de los argumentos más destacados de quienes critican el intento de retirar su candidatura, dado que Michelli es abogada graduada de la Universidad Nacional de La Plata, posee más de tres décadas de experiencia en el Poder Judicial y desde 2009 actúa como secretaria de Cámara en el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata, además de contar con especializaciones en derecho penal y acceso a la justicia tanto en Argentina como en el extranjero.
Mientras tanto, el Senado se prepara para una definición que podría convertirse en un nuevo foco de conflicto para el Gobierno. El dictamen favorable a Michelli se mantiene en condiciones de avanzar dentro del proceso parlamentario, con un debate sobre los mecanismos que podrían utilizarse para habilitar su tratamiento en el recinto. Varios senadores argumentan que, una vez emitido el dictamen, la decisión ya no recae exclusivamente en el Poder Ejecutivo, sino que corresponde a la Cámara Alta.









