La compañía, perteneciente a la familia Espiñeira, enfrenta esta situación con sus tres plantas ubicadas en Santa Fe -Totoras, Lehmann y Suardi- prácticamente inactivas y con una deuda que ha ido creciendo en los últimos meses.
Esta noticia se produce días después de que el sindicato de la leche anunciara la reactivación “parcial y transitoria” de la planta de Suardi, mediante un contrato a fasón con una firma cordobesa.
En su apogeo, Verónica llegó a contar con aproximadamente 700 empleados, pero actualmente mantiene una plantilla de 438 trabajadores bajo convenio en sus tres plantas y dos depósitos. Desde enero, cerca de 320 empleados no han tenido trabajos asignados, y la empresa acumula deudas en salarios y cargas sociales.
La presentación ante la Justicia marca un nuevo capítulo en una crisis que ha visto varios intentos de solución. En 2025, la empresa tuvo que mantener sus plantas inactivas durante meses, reanudando la producción para cesarla nuevamente a principios de este año.
Las unidades productivas también afrontaront dificultades operativas, careciendo de servicios básicos como electricidad, gas, agua e insumos, además de haber dejado de producir a fasón, su única fuente de ingresos hasta el momento.
La crisis de la compañía se inició en 2017, agravándose luego del fallecimiento de su fundador, Francisco Gonzalo Espiñeira.
Según trascendió, la raíz del conflicto radica en la falta de acuerdo entre los miembros de la familia sobre el futuro de la empresa, sea venderla o continuar con su gestión. A menudo surgen rumores sobre su posible venta, con diferentes interesados, como una firma francesa y una canadiense.









