Sobre el contenido del video, que parece haber sido grabado con un teléfono móvil, Silva Peña afirma haber colaborado en el ataque, aunque indica que no fue él quien disparó ni quien manejaba la motocicleta, asegurando haber brindado “cierto apoyo logístico”. Sin embargo, no presenta evidencia alguna para respaldar sus afirmaciones. Menciona que participaban cuatro personas de menor rango, entre ellos dos colombianos y dos brasileños, y que había tres jefes por encima de él, mencionando apodos de solo dos: un tal Toño que sería funcionario en la gobernación de Cochabamba y otro conocido como Chino, encargado de seguridad. Intrigantemente, el gobernador de Cochabamba, Leonardo Loza, que está alineado con Morales, calificó el video de “ridículo”, sugiriendo que Silva Peña fue guiado para incriminar a personas inocentes. Por su parte, Nadia Beller, aún detenida, especuló que la aparición de Silva Peña fue orquestada por Cerimedo desde la cárcel, cuestionando la veracidad de las intenciones de ataque hacia él.
Un análisis del video revela varias inconsistencias. Primero, Silva Peña afirma que el objetivo no era asesinar a Beller, sino amedrentarla, pero los disparos recibidos por ella no evidencian un intento de solo asustar, ya que dos balas impactaron en zonas vitales. Además, la afirmación de que Cerimedo era el verdadero objetivo carece de sustento, dado que este no estaba presente en el SwissHotel durante el ataque y había volado a Santa Cruz horas después del incidente. La insistencia de Cerimedo para que Beller saliera del hotel, pidiendo que no lo denunciara, y la existencia de antecedentes por violencia de género complican aún más su historia.
El video también busca absolver a su esposa, Paula Andrea Vargas, quien se encuentra detenida como cómplice, coincidiendo con la investigación policial que rastreó la motocicleta utilizada en el ataque hasta Silva Peña. Además, se desvincula a un vecino que proveyó el arma, argumentando que no tenían nada que ver. Silva Peña ha prometido publicar más material audiovisual en los días venideros.
En cuanto a las causas legales que enfrenta Cerimedo, hay una notable opacidad en relación a cuatro expedientes. En el caso de tentativa de femicidio, la exfuncionaria de la aduana de Viru Viru, María Argentina Rojas Roca, está señalada como la que pagó a los sicarios, aunque su estado actual en la investigación no ha sido clarificado. En el ámbito de enriquecimiento ilícito, Beller está próxima a declarar sobre las actividades delictivas de Cerimedo, que incluyen comercio ilegal de combustible y tráfico de oro. También se indaga su participación en vuelos irregulares, aunque él se defiende diciendo que su nombre fue usado sin su autorización. Por último, hay acusaciones de agresiones físicas a Beller que han sido documentadas.
El contexto político es fundamental, ya que el gobierno de Bolivia busca deslindarse de Cerimedo, al igual que otros gobiernos internacionales, reafirmando que apenas lo conocen.









