La situación se había vuelto tensa luego de la eliminación en la Copa Argentina a manos de Riestra y las tres derrotas acumuladas en este nuevo ciclo, con especial énfasis en el doloroso 0-2 frente a Huracán en el clásico disputado en el Pedro Bidegain. La derrota ante el archirrival quebró la paciencia de los hinchas, quienes expresaron su indignación en el lugar de entrenamiento.
El reclamo se centró en los futbolistas. La barra, que se autodenomina La Gloriosa Butteler, manifestó su descontento por el rendimiento del equipo y exigió mayor entrega en un momento que consideran crítico. Tripichio intentó facilitar la comunicación entre los jugadores y los hinchas durante este tenso encuentro.
La influencia de la barra en el club es evidente; el año pasado, estos aficionados recaudaron fondos para saldar salarios atrasados de los jugadores durante un período complicado tras las denuncias contra su expresidente, Marcelo Moretti. Hoy, reclaman el mismo compromiso de parte de los futbolistas.
Se supo que Gorosito también estuvo involucrado en el episodio. El entrenador mantuvo un diálogo con representantes de la barra, aunque el tono de esta conversación fue distinto al que recibieron los jugadores. Gorosito ya había expresado su preocupación por los resultados y había instado a que todos trabajaran unidos.
“Las urgencias son tan grandes por el arrastre que tiene San Lorenzo, que se hace difícil”, había comentado Gorosito previamente. El DT también indicó que el equipo necesita corregir rápidamente sus fallas y establecer una formación estable para superar esta mala racha.
Este contexto resalta la tensión que vive el Ciclón. Desde que Gorosito asumió nuevamente, San Lorenzo ha conseguido solo una victoria y ha sufrido tres derrotas, quedando fuera de la Copa Argentina. La derrota en el clásico ante Huracán se siente como un fuerte golpe, no solo por la manera en que se produjo, sino también por la reacción que generó entre los hinchas.
A pesar de la adversidad, Gorosito reafirmó su compromiso con San Lorenzo. “Si no era San Lorenzo no agarraba el club”, afirmó esta semana, añadiendo que había esperado 22 años por una oportunidad así. También hizo un llamado a dejar de lado los egos y centrarse en revitalizar una institución que, como él mismo describe, atraviesa “un microclima muy difícil”.
San Lorenzo volverá a jugar este fin de semana, recibiendo a Unión el sábado a las 14.30 horas. El desarrollo del partido, así como la reacción del público, pondrán de manifiesto el actual estado del club de Boedo.









