Uno de los mayores desafíos radica en el aumento de los costos energéticos. La entidad señala que los incrementos en los cargos fijos han llevado a que las facturas mensuales se dupliquen e incluso tripliquen, afectando la liquidez de las empresas. En las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, las administraciones locales han habilitado la posibilidad de financiar los cargos correspondientes a los meses de junio, julio y agosto en hasta 8 cuotas, con una tasa de interés del 15 por ciento anual.
FIFRA también cuestionó las tasas municipales impuestas a la introducción de alimentos, resaltando que no hay una contraprestación efectiva para tales cobros. La entidad argumenta que la carne ya cuenta con la certificación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), lo que sugiere que duplicar controles representa un aumento de costos innecesario.
El contexto productivo tampoco resulta favorable. La industria estima que el cierre de 2026 podría finalizar con un número de cabezas faenadas aproximadamente 10 por ciento inferior al del año anterior. Esta reducción en la producción ha disminuido la disponibilidad de carne y, según FIFRA, está detrás de una parte significativa de la caída en el consumo.
Además, los precios no han experimentado variaciones significativas en los últimos meses, mientras que la inflación acumulada ha rondado el 10 por ciento desde su máximo registrado en marzo.









