Los grupos de seguidores comenzaron a llegar temprano a diversos puntos de la ciudad, ocupando tanto la playa como parques del centro. Miami cuenta con una comunidad argentina significativamente más numerosa que las sedes en las que el equipo había jugado anteriormente.
Al inicio, los hinchas organizaron dos alternativas en diferentes localizaciones. La primera dio comienzo en el cruce de la calle 85 y la avenida Collins, cercano a la costa, mientras que el segundo punto se estableció en un conocido restaurante de comida argentina, en la avenida Collins y calle 73.
Tras las seis de la tarde, quienes se habían reunido en la playa se dirigieron hacia el restaurante, donde se llevaba a cabo el otro banderazo, unificando así ambas concentraciones y llenando las calles de Miami de un vibrante ambiente.
Tal como se había anticipado, el evento se convirtió en una auténtica fiesta que dejó a los residentes locales sorprendidos y maravillados. Las calles de la ciudad resonaban con las canciones de la hinchada albiceleste, y la expectativa por el enfrentamiento contra Cabo Verde crece con cada minuto que pasa.








