Gian Carlo Aubry, CEO de Nestlé para Argentina, Uruguay y Paraguay, posee una perspectiva única sobre la realidad económica argentina. Con ocho años al frente de la filial local y una experiencia previa entre 1989 y 1993, el ejecutivo suizo combina su trayectoria corporativa con un vínculo personal profundo con el país. Esta visión integral le ha permitido liderar a la compañía a través de los ciclos económicos fluctuantes que caracterizan a la región.
La paradoja de la sostenibilidad
Para Nestlé, la sostenibilidad no es solo una agenda corporativa, sino un compromiso operativo que abarca desde la agricultura regenerativa hasta la recuperación de materiales como el plástico y el aluminio. Sin embargo, Aubry identifica un desafío fundamental en el mercado latinoamericano: aunque la mayoría de los consumidores valoran la sostenibilidad, no están dispuestos a pagar un sobreprecio por ella.
Ante esta realidad, la estrategia de la compañía consiste en tratar la sostenibilidad como un negocio rentable y eficiente. “El consumidor no está de acuerdo en pagar un plus para financiar la sustentabilidad”, afirma Aubry, subrayando que la clave reside en lograr costos bajos mediante la eficiencia para que el aspecto ecológico sea un valor añadido reconocido por el consumidor sin que afecte su bolsillo.
Resiliencia y visión a largo plazo
Con 96 años de presencia en el país, Nestlé ha demostrado una resiliencia inquebrantable. La filosofía de la casa matriz suiza es clara: una vez que se instalan en un país, permanecen en él independientemente de los contextos políticos o económicos. Esta estabilidad se apoya en una total independencia financiera de la filial argentina, que opera exclusivamente con los recursos que genera localmente, sin depender de fondos externos.
Aubry enfatiza que la inversión continua es el único camino para mantener la competitividad y la vigencia de las fábricas. Recientemente, la firma destinó más de 11 millones de dólares al desarrollo de nuevos chocolates y 12 millones para aumentar la producción de leche en polvo, además de fuertes inversiones en sus divisiones de Purina y aguas.
Innovación como motor de supervivencia
El mercado argentino ha experimentado una transición drástica en 2024: de un modelo especulativo impulsado por la hiperinflación a uno racional y altamente competitivo. Con caídas de demanda de entre el 15% y el 25% en consumo masivo, las empresas ahora deben luchar por atraer al consumidor hacia sus productos en un contexto donde el ahorro y los gastos en servicios compiten directamente con el gasto en alimentos.
La respuesta de Nestlé ante este escenario es la diversificación y la innovación constante. Un ejemplo claro es el sector del café, donde han pasado de ofrecer un producto único a desarrollar múltiples plataformas como café premium, líquido, concentrado y cápsulas. “Quien sea capaz de hacer esto es quien va a ganar el mercado”, afirma el CEO.
Aubry concluye con una analogía del sector automotriz, señalando cómo las marcas tradicionales se ven amenazadas por competidores emergentes que innovan a menor costo. Para el ejecutivo, la lección es universal: “Si una empresa no es capaz de innovar, se muere”. Bajo esta premisa, Nestlé continúa apostando por el desarrollo de nuevos productos para asegurar su presencia local por muchos años más.









