Este cambio en el comportamiento del consumidor se manifiesta en todo el mercado. Las familias han adquirido mayor flexibilidad al elegir fechas y destinos; dedican más tiempo a comparar opciones de hospedaje y, muchas veces, deciden quedarse en el país para evitar los costos elevados que pueden implicar los viajes al exterior. Esto resulta en un perfil de viajero que no renuncia a sus traslados, pero analiza meticulosamente cada gasto antes de hacer una reserva.
Los datos de este año evidencian esta transformación. Un informe del Ieral, basado en estadísticas del Indec, revela que en los primeros cinco meses del año el número de argentinos que viajó al exterior disminuyó un 12% en comparación con el mismo periodo de 2022. Sin embargo, esta caída no fue uniforme: se concentró en los viajes terrestres, preferidos por quienes buscan alternativas más baratas, mientras que el turismo aéreo creció apoyado por viajeros de mayores ingresos y una demanda menos susceptible al precio. Al mismo tiempo, el flujo de turistas extranjeros que arribaron al país aumentó un 8% en lo que va del año, un dato relevante por su contribución a las divisas y su impacto positivo en las economías locales.
En este contexto, el ritmo de las reservas ha sido más lento de lo habitual. Desde la Asociación de Hoteles de Turismo (AHTRA) han señalado que parte de esta demora se debe al Mundial de fútbol, que alteró los tiempos de decisión de muchos viajeros. “Viene todo bastante lento, en modo Mundial para ser más precisos. Confiamos en que se acomode”, indicó un vocero de la organización. A esta dinámica se suma una tendencia cada vez más común: muchas familias optan por realizar reservas de último momento, esperando a ver cómo varían los precios o para aprovechar promociones específicas.
A pesar de estas tendencias, los hoteleros mantienen una visión positiva sobre el turismo receptivo, especialmente por la llegada de visitantes brasileños, que podrían impulsar la actividad durante las vacaciones invernales. En cuanto al turismo interno, la situación es más compleja. En AHTRA recordaron que el verano cerró con mejores resultados de lo esperado, gracias a una recuperación parcial del turismo internacional, beneficiada por el tipo de cambio, aunque este impulso se debilitó tras marzo. Desde entonces, la actividad ha decrecido y ni los fines de semana largos han logrado revertir esa trayectoria: el feriado del 17 de junio, trasladado al lunes 15, “pasó sin pena ni gloria” en un contexto de consumo cauteloso.
Las cifras de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) corroboran esta desaceleración. Entre enero y junio se registraron seis fines de semana largos, durante los cuales viajaron 10.374.523 personas generando un movimiento económico de $2,8 billones. A pesar de estos números positivos, el flujo turístico cayó un 26% en comparación con el mismo periodo del año anterior, lo que resalta que el mercado sigue en un proceso de ajuste. Respecto a los precios, desde AHTRA explicaron que las tarifas hoteleras han crecido por debajo de la inflación, lo que implica que el principal incentivo para la demanda no se basa en grandes descuentos sino en las facilidades de pago: las cuotas sin interés de diversas entidades bancarias y las promociones específicas han adquirido relevancia para atraer a consumidores que evalúan cada gasto antes de viajar. Además, surge un aumento en los alquileres temporales, ya que más familias y grupos de amigos eligen departamentos, casas o cabañas que les permiten cocinar, controlar mejor sus egresos diarios y disfrutar de espacios más amplios.
Este patrón de consumo se observa en las búsquedas realizadas en las principales plataformas de viajes. Un análisis de Focus Market indica que la demanda comienza a reactivarse con un consumidor más selectivo, que especialmente valora la relación entre precio y calidad. “Las reservas, en el contexto del Mundial, muestran una clara tendencia hacia las compras de último momento, con preferencias por destinos locales en lugar de internacionales”, explicó el director de la consultora.
San Carlos de Bariloche continúa liderando las preferencias, seguido por Ushuaia, Mendoza, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, El Calafate, Salta, Jujuy, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires, un mapa que resalta la inclinación por la nieve, la montaña y las escapadas urbanas. El liderazgo de Bariloche perdura a pesar del aumento de precios: un paquete para dos adultos y dos niños durante siete noches, con vuelo y alojamiento en un hotel de tres estrellas con desayuno, cuesta este año $5.242.004, un incremento del 11% en comparación con el año anterior. La misma opción viajando en micro tiene un costo de $3.992.207, con un aumento interanual del 57%; no obstante, la diferencia de precios entre ambas formas de transporte es de aproximadamente un 31%, lo que explica por qué algunas familias optan nuevamente por el transporte terrestre a pesar de la mayor duración del viaje. A esos costos se deben agregar las tarifas de las actividades: el acceso diario al Cerro Catedral cuesta $90.000 por persona, el pase para esquiar asciende a $160.000, el alquiler del equipo de nieve varía entre $68.500 y $94.000 por uno o dos días, y las clases de esquí tienen un inicio de $306.000.
El interés por los destinos invernales también se repite en otras plataformas. Turismocity ha indicado que Bariloche concentra la mayor cantidad de búsquedas de vuelos para julio y agosto, seguida por Ushuaia, Mendoza, San Martín de los Andes y Villa La Angostura. Booking.com también posiciona a Bariloche, la Ciudad de Buenos Aires, Puerto Iguazú, Mendoza y Salta entre los cinco destinos nacionales más buscados.
Córdoba se afianza como una opción muy elegida por las familias. Villa Carlos Paz, con su combinación de naturaleza, gastronomía, espectáculos y diversas opciones de alojamiento, se encuentra estratégicamente cerca de los principales centros urbanos del país. A este destino se suman Capilla del Monte, vinculada al senderismo y al turismo en las sierras, y La Cumbrecita, reconocida por sus bosques y su oferta de descanso, dos alternativas que refuerzan a la provincia como un clásico para el turismo familiar.
A nivel internacional, el crecimiento se muestra más moderado. La apreciación del dólar frente a otras monedas y el fortalecimiento del real brasileño y del peso chileno han reducido en parte la ventaja cambiaria que existía meses atrás, llevando a muchos viajeros a reconsiderar las alternativas dentro del país. Brasil continúa liderando las preferencias internacionales, con destinos como Río de Janeiro, Búzios, Florianópolis y Maceió, mientras que Chile mantiene una buena demanda gracias a Santiago y Puerto Varas, especialmente para escapadas cortas y compras. Europa, en cambio, ha perdido protagonismo frente a opciones de menor duración y costo más reducido.
Este cambio hacia el turismo nacional también se refleja en las cifras de venta. Según información de Despegar, durante mayo la demanda de paquetes turísticos nacionales para viajar en julio creció un 36,9% con respecto al año pasado, lo que confirma el creciente peso del turismo interno en la planificación de las vacaciones invernales de 2026.









