En su publicación, Cavallo destacó que la acumulación de reservas sigue siendo crucial para el éxito estabilizador y sugirió que una liberalización total del movimiento de capitales ayudaría a dicho proceso. Afirmó que el gobierno nacional tiene un compromiso firme para controlar el gasto público y busca que las provincias se sumen a este esfuerzo. Sin embargo, advirtió que hay poco margen para nuevas reducciones significativas más allá de las ya implementadas, aunque expresó que aún queda trabajo por hacer en cuanto a la eficiencia y equidad en los presupuestos públicos a todos niveles.
Cavallo enfatizó: “No se visualiza en el frente fiscal que en lo que resta de 2026 y 2027 pueda haber una fuerte contribución a la reducción adicional de la tasa de inflación”. Con ello, llevó la atención hacia otros factores que, a su juicio, pueden impactar positivamente en el corto y mediano plazo.
Entre los tópicos discutidos en las recientes negociaciones entre el equipo económico y el Fondo Monetario Internacional (FMI), Cavallo señaló dos aspectos esenciales para disminuir la inflación y reactivar la demanda interna antes de las próximas elecciones. En primer lugar, destacó: “Es fundamental que se acentúe la acumulación de reservas, tal como viene insistiendo el FMI desde el año pasado. Yo vengo dando ese consejo desde el inicio del gobierno de Javier Milei”.
El economista argumentó que la acumulación de reservas es la principal herramienta para disminuir el riesgo país y facilitar el acceso al financiamiento externo. “Comenzar a acumular reservas ha sido la mejor decisión de política macroeconómica que el gobierno ha adoptado desde abril, y es muy auspicioso que, en la negociación con el FMI para lograr el último desembolso, el equipo económico haya reconocido no solo la importancia de continuar con esta política, sino de ampliarla”, afirmó Cavallo.
Señaló que este proceso ha explicado la reciente caída en el índice de riesgo país y su efecto positivo sobre el costo de financiamiento tanto para el sector privado como, eventualmente, para el público. Cavallo mencionó las conversaciones entre funcionarios argentinos y el FMI, donde se plantearon dudas sobre la causalidad entre el nivel de reservas y el riesgo soberano, sugiriendo que ambas variables son influenciadas por factores comunes. No obstante, añadió: “Los acontecimientos de los últimos treinta días muy probablemente convencerán de que la forma más segura de que siga cayendo el riesgo país es, precisamente, la rápida acumulación de reservas, potenciada, por otro lado, por la fuerte liquidación de divisas provenientes del superávit comercial”.
En segundo lugar, Cavallo propuso una rápida expansión del crédito bancario en dólares, fundamentada en el ahorro en esa moneda, un proceso permitido por la gradual eliminación del cepo cambiario. Detalló que esta estrategia busca facilitar a familias y empresas el acceso a financiamiento para inversiones y capital de trabajo. Según su análisis, la expansión del crédito en pesos dependerá de la gestión de la base monetaria, la tasa de interés del Banco Central y las expectativas de ahorristas e inversores respecto al tipo de cambio nominal.
Cavallo defendió la eliminación total del cepo cambiario, que debería consistir en la remoción de todas las restricciones al movimiento de capitales, argumentando que esto ayudaría a mitigar el riesgo de fluctuaciones abruptas en el tipo de cambio. “Sobre la acumulación de reservas, el staff del FMI tiene razón”, aseguró.
El economista también abordó el desacuerdo con el FMI sobre el crédito bancario en dólares. Según explicó, el Fondo alertó sobre los riesgos de extender crédito en moneda extranjera a prestatarios que no generan ingresos en dólares, mientras que los negociadores argentinos argumentaron que, en una economía bimonetaria como la argentina, es beneficioso permitir que los depósitos en dólares sean utilizados para ampliar el crédito en esa divisa, inspirándose en el modelo de Perú y Uruguay.
Cavallo argumentó: “Que los bancos puedan recibir depósitos en dólares evita que las personas y empresas que prefieren mantener sus ahorros líquidos en dólares en lugar de pesos, deban necesariamente mantenerlos en dólares billetes o depositarlos en cuentas en el exterior”. Destacó como positivo que, en los últimos meses, el ahorro en dólares de las personas ha sido mayormente canalizado hacia depósitos en el sistema bancario, ahora sin cepo.
Sin embargo, advirtió que si los bancos enfrentan limitaciones para prestar esos depósitos en dólares, se obstaculiza la canalización de ahorros hacia el financiamiento de empresas y familias. Para revertir esta tendencia, consideró que es necesario que el dólar cumpla las mismas funciones que el peso dentro del marco bimonetario, lo cual solo sería posible con la eliminación total de las restricciones al movimiento de capitales.
Cavallo concluyó que, sin cepo y con reservas adecuadas, se eliminaría la expectativa de aumentos súbitos en el tipo de cambio que podrían amenazar la estabilidad financiera, especialmente ante la insolvencia de deudores en dólares sin cobertura cambiaria.
En la parte final de su análisis, Cavallo hizo una referencia directa a Caputo y al núcleo del debate reciente: “Es paradójico, pero a este consejo parece referirse el ministro Luis Toto Caputo cuando me atacó disgustado sobre mi comentario en el que dije, sin intención de ofender, que él razona más como operador de mercado que como economista”.
Este intercambio entre Cavallo y Caputo ocurrió en un contexto de alta tensión, con la intervención del propio presidente Milei en la discusión. Las últimas semanas han visto un escalamiento en este cruce público, después de que Caputo respondiera a Cavallo tras su recomendación de eliminar el cepo cambiario, acusándolo de haber implementado un “corralito” en el pasado. Milei reafirmó la postura de su ministro, unificando la línea oficial en relación con la política cambiaria y el manejo de reservas.









