El próximo año, la AFA otorgará ocho títulos, en un laberinto de finales que desafía tanto la comprensión como la paciencia de aficionados y jugadores. Con la reciente despedida de Messi de la Selección, y a solo cinco fechas del cierre de la fase de grupos del Torneo Clausura, el foco se centra en la tabla anual. Esta competencia, que abarca 32 partidos, coronará a un nuevo campeón, pero evidencia las contradicciones del actual sistema.
El clásico formato de “todos contra todos” ha quedado atrás: en la era de los 30 equipos, los torneos Apertura y Clausura se resuelven mediante playoffs. Así, el mejor conjunto no siempre es el que ostenta el mejor rendimiento a lo largo del certamen. Un ejemplo de ello es lo ocurrido con Estudiantes en 2025, que logró el título merced a una clasificación sorpresiva. Ante este tipo de situaciones, la AFA adoptó la iniciativa de premiar al equipo que acumula más puntos en las fases regulares de ambos torneos, en un intento de corregir lo que se consideraba un agravio.
La controversia se avivó el año pasado cuando Rosario Central se coronó como campeón, pero ese título no estaba respaldado por reglamento alguno, lo que provocó un escándalo con repercusiones que perduran. Para esta temporada, la AFA ha decidido reconocer oficialmente esa distinción otorgándole una estrella como “Campeón de Liga”. Actualmente, Independiente Rivadavia lidera esta carrera con 52 puntos, aunque no es el único candidato, ya que Boca y Argentinos suman 50, Vélez 49, Central 47 e Instituto 46. River, que cuenta con un partido menos, se encuentra en la décima posición, a 10 puntos de la Lepra mendocina.
Los criterios de desempate a igualdad de puntos se establecerán en este orden: diferencia de gol, cantidad de goles a favor y tabla de Fair Play; si persiste la paridad, se optará por un sorteo. En este aspecto, el equipo dirigido por Arruabarrena presenta ventaja, ya que posee el mejor balance goleador con +19, superando en cuatro a los cuyanos, en diez a Argentinos y en siete a Vélez.
Las últimas cinco jornadas prometen ser intensas, con Independiente Rivadavia enfrentándose en condición de visitante a Argentinos y Rosario Central; Boca, por su parte, se medirá con el Rojo y disputará el Superclásico, además de lidiar con un exigente calendario por la Sudamericana y la Copa Argentina; Argentinos se verá las caras con Platense en el clásico de la próxima jornada, y Vélez viajará a Lanús el lunes.
Lo que se denomina Liga, da la impresión de serlo y otorga una estrella de liga, aunque su funcionamiento es diferente al de una liga clásica. Los equipos compiten solo contra los otros catorce de su zona, además de su rival clásico y otro definido por sorteo en la fecha interzonal, lo que significa que hay doce adversarios a los que no enfrentarán. Así, se presenta una circunstancia curiosa: Independiente Rivadavia y Argentinos compiten por el título con Boca y Vélez, a pesar de no haberse cruzado en el torneo por pertenecer a distintas zonas.
Un dato revelador sobre las desproporciones del sistema es el caso de Boca, que este año disputará ocho clásicos, jugando dos contra Independiente y San Lorenzo en su zona, y dos más con River y Racing como interzonales. En contraposición, River solo tendrá dos encuentros con Boca y Racing.
El resultado final en la tabla anual determinará no solo al campeón, sino también las posiciones para la Copa Libertadores y la Sudamericana, así como uno de los dos descensos a la Primera Nacional, siendo el otro basado en el promedio.
Por ello, las últimas jornadas resultan cruciales y es necesario que se jueguen de manera simultánea, aunque esto no siempre se respeta; el año anterior, Barracas Central se benefició al jugar un lunes contra Huracán con los resultados ya definidos y con un arbitraje altamente cuestionable.
El primer campeón “homologado” de la Liga podría experimentar una rápida desilusión, ya que poco después de celebrar su victoria, comenzarán los playoffs del Clausura, donde una derrota temprana puede dejar un amargo sabor. Esta situación ya fue vivida por Ariel Holan, quien tras obtener el premio de la controvertida tabla anual, dejó de ser el técnico de Rosario Central. Esta es la realidad del fútbol argentino.









