Estos registros evidencian contactos frecuentes entre ambos durante diferentes etapas clave del caso Cuadernos. Además, se suman 84 conversaciones entre Bacigalupo y Centeno, una secuencia que las distintas defensas consideran significativa para reconstruir el origen y el desarrollo de la investigación judicial.
Bacigalupo enfrenta acusaciones por haber realizado modificaciones en los cuadernos, tras la detección de intervenciones en la escritura y alteraciones en los anotadores por peritajes oficiales. En su declaración durante el juicio oral, el ex policía admitió haber trabajado bajo las órdenes de Portaluri en la Dirección de Pericias de la Policía Federal, aunque minimizó su relación actual con él.
Sin embargo, los registros incorporados al expediente muestran un patrón de comunicación sostenido durante seis años, con un promedio de contacto semanal. Esta secuencia coincide con momentos cruciales de la causa, como la entrega de los cuadernos al periodista Diego Cabot, reuniones relacionadas con el avance judicial, detenciones en agosto de 2018, y nuevos procesamientos relacionados con la posible alteración de los documentos.
La investigación sobre la supuesta manipulación de los cuadernos comenzó en 2022, tras una denuncia del empresario Armando Loson. Un peritaje oficial determinó que los cuadernos presentaban adiciones, tachaduras y otras modificaciones atribuidas a Bacigalupo. El juez Marcelo Martínez de Giorgi lo procesó en dos ocasiones por presunto encubrimiento agravado y falsificación de documento público, aunque estas decisiones fueron posteriormente revisadas por la Cámara Federal.
Las pruebas recién incorporadas podrían dar lugar a nuevas acciones dentro del expediente, el cual tiene como fin determinar la autenticidad y posibles alteraciones en los cuadernos.
Portaluri tuvo una extensa carrera en la Policía Federal Argentina, participando en investigaciones de gran notoriedad pública, incluidas la causa AMIA y los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001, así como el caso por el robo de las manos de Juan Domingo Perón.
La frecuencia de los contactos entre Bacigalupo, acusado de adulterar los cuadernos según los peritajes oficiales, y la coincidencia temporal con hitos del caso han despertado sospechas entre algunas defensas sobre la posible intervención de sectores vinculados a áreas de inteligencia de la Policía Federal en el desarrollo del expediente.
De acuerdo con documentos presentados en la causa paralela de adulteración, uno de los intercambios entre los dos menciona a un empresario relacionado con el negocio de armamento. En este intercambio, Portaluri le habría escrito a Bacigalupo: “Lo conozco desde que estaba en inteli”, en aparente referencia a la sección de Inteligencia.
La relación entre ambos también fue abordada durante la declaración de Bacigalupo en el juicio oral por la causa Cuadernos, que se llevó a cabo en dos jornadas, el 14 y 19 de mayo, debido a su extensión. En la primera sesión, el ex sargento manifestó haber trabajado bajo las órdenes de Portaluri en la Dirección de Pericias de la PFA. Durante nuevas consultas de las defensas, intentó minimizar este vínculo y afirmó que su contacto se limitaba a “algún saludo por cumpleaños o Pascuas”. Incluso llegó a afirmar: “Con Portaluri no tengo ninguna relación”.
No obstante, la documentación presentada en el expediente revela un nivel de contacto frecuente y prolongado que podría ser relevante para la Justicia en la investigación sobre la posible manipulación de los cuadernos.
Según la reconstrucción realizada sobre las comunicaciones, los contactos entre Bacigalupo y Portaluri coinciden con diversos momentos significativos del caso, entre los cuales se encuentran: el contacto de Bacigalupo con Diego Cabot en octubre de 2017 y la entrega de los cuadernos en enero de 2018; la entrega de documentación adicional a Cabot en febrero de 2018; reuniones entre Cabot y el fiscal Carlos Stornelli sobre el avance judicial; la negociación para que Bacigalupo declare como testigo el 31 de julio de 2018; el estallido mediático de la causa y las detenciones masivas el 1 de agosto de 2018; el cambio de declaración de Oscar Centeno el 3 de agosto de 2018, cuando declaró haber quemado los anotadores; los procesamientos en septiembre de 2018; la confirmación de esos procesamientos por parte de la Cámara Federal en diciembre de ese año; la declaración de Víctor Manzanares en febrero de 2019; la reaparición de los cuadernos en octubre de 2019; el allanamiento al domicilio de Bacigalupo en marzo de 2023; y el peritaje realizado a finales de julio de 2023 que concluyó que Bacigalupo posiblemente manipuló los anotadores.
Además, la causa paralela incluye documentación y conversaciones que reflejan una relación cercana entre ambos ex policías y afinidades político-ideológicas. “Todo lo que tenga olor a peronismo me cae como la patada de un burro, pero no desde ahora, desde joven”, admitió ante el Tribunal el testigo Bacigalupo, quien entregó la caja con los cuadernos de Centeno al periodista Cabot.









