Las preocupaciones del arzobispo se alinean con las críticas recurrentes que surgen tanto de la jerarquía como de las bases de la Iglesia católica, las cuales apuntan al modelo de ajuste y recesión implementado por la actual administración de Javier Milei.
García Cuerva respondió de manera directa a la pregunta sobre cómo se encontrará el Papa a su llegada, enfatizando que “hay un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal, de hermanos muy pobres desde hace muchos años”.
El eco de sus palabras resonó con declaraciones recientes de León XIV, quien, tras su paso por Francia, cuestionó indirectamente a la ultraderecha a la que se asocia el gobierno argentino. El líder del Vaticano subrayó que los principios del Evangelio de Cristo “no se basan en el odio ni en la división, sino en la comprensión, la compasión, y el acompañamiento” hacia los más vulnerables. Además, instó a los gobiernos a “tomar decisiones claras a favor del bien común y no en pro de ideas extremistas que podrían ocasionar daños mucho más graves” que los actuales.
Durante su diálogo con periodistas argentinos, García Cuerva describió a “una Argentina que está en crisis desde hace muchos años”, caracterizándola por la prevalencia de la “descalificación y la intolerancia”.
El Gobierno es consciente de que estas declaraciones tienen una dirección que apunta hacia la Casa Rosada, pero desde el anuncio de la visita papal, ha optado por mantenerse cauteloso y evitar confrontaciones con los obispos, buscando fomentar un ambiente de convivencia pacífica antes de la llegada del sucesor de Jorge Bergoglio, programada del 8 al 11 de noviembre.
A pesar de la gravedad de la situación que describió, el arzobispo también ofreció una nota de optimismo, atribuyéndola a la resiliencia de la sociedad argentina. “También se va a encontrar con una Argentina que no baja los brazos, con argentinos trabajadores que se levantan todos los días y apuestan por la familia, el sacrificio; que siguen luchando por salir adelante”, afirmó.
El arzobispo concluyó señalando que esta espíritu se manifestará en la tradicional peregrinación a pie a Luján, donde el Papa oficiará una misa. “Un millón de personas vuelve a apostar por la unidad”, finalizó García Cuerva.









