Este relato ha vuelto a poner en la mira la relación que tiene Rooney con el alcohol, un tema que el propio delantero ha mencionado en diversas entrevistas y pódcast.
El exatacante admitió que, durante su juventud, llegó a beber durante días para enfrentar problemas personales. Sin embargo, Rooney rechazó las afirmaciones de Carroll, afirmando que la historia sobre el consumo de alcohol en las concentraciones es “una invención total”.
Carroll incluyó estas anécdotas en su autobiografía Owning It, centradas en los años 2010 y 2011, cuando ambos coincidieron bajo la dirección de Fabio Capello. Según relata, se organizaban reuniones en habitaciones para escapar de la rutina y consumir alcohol.
Extractos difundidos indican que Carroll describió cómo eran esos encuentros: “Me llamaba a las dos de la tarde y me decía: ‘Andy, a mi habitación, ahora’”. Aunque al principio se mostraba reacio debido a que consideraba que era temprano, finalmente accedía a la invitación de quien definió como “uno de los buenos tipos”, “normal” y “muy divertido”.
El exdelantero compartió que encontraba a Rooney acostado, frente a la televisión, con un cigarrillo y una cerveza. También mencionó que, en ciertas ocasiones, el excapitán de la selección tenía los labios influidos por el uso de almohadillas de tabaco. “Estaba rodeado de cartones de cigarrillos, cajas de cerveza y botellas de vino”, escribió sobre las provisiones que, según él, Rooney solicitaba al encargado del hotel.
Carroll aclaró que esas reuniones no llevaban a excesos: “Nadie se emborrachaba, simplemente era la manera de Wazza (apodo de Rooney) de romper la monotonía con un par de copas”. Para el exdelantero, esos encuentros representaban una alternativa a las horas de encierro durante las convocatorias de la selección. “Era preferible a estar tumbados en la cama mirando las paredes”, agregó.
Rooney desmintió las afirmaciones de Carroll, asegurando que los episodios descritos en el libro nunca ocurrieron. El exdelantero también sostuvo que no compartía una relación cercana con su compañero: “Andy sabe que él y yo nunca socializamos mucho. Nos encontramos una vez, por casualidad, durante unas vacaciones, pero eso es todo”.
El goleador fue contundente en relación a las reuniones que se habrían llevado a cabo en su habitación durante las concentraciones: “En cuanto a esa ‘historia’ sobre mí tomando mientras estaba concentrado con la selección inglesa, es una invención total. No sé de dónde sale esa historia. Es decepcionante”.
El relato de Carroll ha vuelto a señalar la conexión de Rooney con el alcohol, un tema que el exgoleador abordó de manera abierta. En septiembre de 2025, durante un pódcast, reconoció haber atravesado una etapa de bebida excesiva en sus inicios como futbolista profesional. “Llegó un punto en el que me pasé, claro que sí. Fue un momento de mi vida en el que tuve un problema muy grave”, admitió.
Rooney explicó que en su tiempo libre solía encerrarse y beber hasta perder el conocimiento. “No creía que pudiera recurrir a nadie. No quería hacerlo porque no quería cargar a nadie con eso”, recordó sobre un período en el que prefería aislarse por vergüenza y la sensación de haber decepcionado a su entorno. También mencionó que esta situación se convirtió en un escape ante sus dificultades fuera del campo.
El ex capitán inglés también recordó que llegó a encadenar dos días de consumo antes de presentarse a entrenar. “Recuerdo ir a entrenar, ponerme gotas para los ojos y mascar chicle. Tomaba durante dos días seguidos”, compartió. “Iba a entrenar, el fin de semana hacía dos goles y después volvía a beber”.
En ese contexto, Coleen Rooney, su esposa, tuvo un rol clave. El exdelantero enfatizó que ella identificó el problema desde que eran adolescentes y lo ayudó a establecer límites. “Ella lo vio muy pronto y me ha ayudado muchísimo a controlarlo”, indicó.
Rooney definió el apoyo de su pareja como vital para su recuperación: “Sinceramente creo que si ella no estuviera allí, estaría muerto”.









