En un informe presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), con cierre al 31 de mayo, la compañía reportó pérdidas por $ 127.393,6 millones, cifra que representa una disminución del 24,6% en comparación con los $ 168.888,6 millones de pérdidas en el mismo período del año anterior. Además, el resultado operativo de la empresa mostró una mejora significativa, ya que la pérdida se redujo un 33%, pasando de $ 87.583,4 millones a $ 58.479,4 millones.
La empresa atribuye este desempeño a un “agresivo programa de reducción de costos” y aseguró que “se continuará trabajando en la misma línea con el objetivo de lograr mejorar la rentabilidad y, por consiguiente, la generación de caja”.
No obstante, las ventas sufrieron una drástica caída del 51% en comparación con el ejercicio anterior, totalizando $ 135.964,4 millones. Según comunicó la empresa, este resultado se vio influenciado por un “contexto de mercado complejo, caracterizado por una menor demanda y una elevada presión competitiva que impactaron sobre los volúmenes comercializados”.
Además, la firma enfrenta mayores dificultades para acceder a financiamiento, lo que restringe sus opciones para mejorar la liquidez. La compañía, que ya enfrentaba problemas financieros desde 2024, se declaró en concurso preventivo en septiembre del año pasado. Ese mismo mes, sus principales accionistas, Douglas Albrecht, Juan Collado y José Urtubey, vendieron sus participaciones al financista Esteban Nofal por un precio simbólico de u$s 1.
Entre octubre y noviembre de 2025, las plantas de Capitán Bermúdez y Zárate reanudaron su producción tras estar cerradas por aproximadamente tres meses. No obstante, la empresa reconoció que los resultados de este período se vieron gravemente impactados, no solo por la persistencia de un entorno económico desfavorable, sino principalmente por las dificultades financieras y la falta de capital de trabajo, que impidieron la operación continua de las instalaciones desde julio hasta octubre de 2025.
Celulosa ahora enfrenta nuevos retos para mantener sus operaciones, incluido el corte de suministro de gas a la industria para priorizar el abastecimiento domiciliario. La firma indicó que, como consecuencia del conflicto bélico en el Golfo Pérsico, los costos de combustibles alternativos se han duplicado, lo que ha incrementado considerablemente los gastos de operación, quintuplicando el precio del gas natural.
La situación se torna aún más crítica para su controlada, Forestadora Tapebicua, que se encuentra en concurso preventivo desde principios de este año y tiene paralizada su actividad industrial desde agosto de 2025. Sin financiación para reanudar la producción, la firma experimentó una caída del 86% en sus ventas, reportando pérdidas por $ 13.095,4 millones.
En julio, la Justicia destituyó a sus administradores y nombró una interventora que se mantendrá hasta octubre de 2026, fecha límite para que la empresa alcance un acuerdo con sus acreedores. Según se informó, la interventora presentó un informe en el que se detalla que la sociedad mantiene un alto nivel de endeudamiento postconcursal, principalmente compuesto por obligaciones financieras, deudas comerciales, cargas sociales impagas y salarios adeudados al personal.









