Tras la controvertida decisión de la FIFA de levantar la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, quien había sido expulsado con tarjeta roja en el partido de dieciseisavos de final ante Bosnia Herzegovina, el ex presidente de la federación internacional de fútbol, Joseph Blatter, manifestó su descontento y cuestionó fuertemente esta medida. A pesar de haber recibido la tarjeta roja en su último encuentro, Balogun podrá jugar este lunes por la noche ante Bélgica en los octavos de final. Informes indican que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contactó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, solicitando una revisión de la suspensión del jugador. Trump agradeció públicamente a la organización por revertir lo que consideró una “gran injusticia” hacia Balogun. En este contexto, Blatter, quien estuvo al frente de la FIFA durante 17 años y cuyo mandato estuvo marcado por el escándalo del FIFA Gate, afirmó: “las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas” y cuestionó el rumbo que está tomando la institución que rige el fútbol a nivel mundial. “Se anulan por reglas, evidencia y organismos independientes. Si un presidente de Estados Unidos interviene con el presidente de la FIFA, y un jugador es repentinamente absuelto antes de un partido de eliminación directa en la Copa del Mundo, la pregunta es inevitable: ¿Quo vadis, FIFA? El fútbol nunca debe convertirse en un patio de recreo para el poder político”, manifestó Blatter. El dirigente suizo utilizó sus redes sociales para expresar su rechazo, añadiendo los hashtags #FIFA #WorldCup #GianniInfantino #DonaldTrump. Balogun fue objeto de una polémica expulsión el miércoles pasado durante su partido contra Bosnia, en el que el árbitro revisó un pisotón sobre Tarik Muharemovic. Esta expulsión lo habría dejado fuera del enfrentamiento ante Bélgica; sin embargo, la FIFA anunció el domingo que levantaba la sanción. La entidad reguladora del fútbol aplicó de oficio el Artículo 27 de su Código Disciplinario, permitiendo que su Comité Disciplinario decida suspender la ejecución de una sanción disciplinaria previamente impuesta. La decisión de la FIFA generó una serie de reacciones, incluida la de la UEFA, que la describió como “inaudita, incomprensible e injustificable”, argumentando que la integridad y credibilidad de una competición se ve comprometida cuando no se respetan las reglas. La Federación Belga de Fútbol también expresó su asombro ante la decisión, recordando que el artículo 66.4 del mismo Código Disciplinario de la FIFA estipula que una expulsión conlleva automáticamente una suspensión para el próximo partido del equipo, como ha sucedido con todas las tarjetas rojas emitidas previamente en este Mundial. A pesar de la controversia y las diversas críticas, el entrenador argentino Mauricio Pochettino podrá contar con Balogun para el partido ante Bélgica, lo que representa un alivio para él, ya que el delantero es el máximo goleador del equipo con tres tantos.








