El biólogo argentino Pablo García Borboroglu, quien fue galardonado con el premio internacional más significativo en el ámbito de la conservación animal en 2023, revela que su relación con National Geographic, una de las organizaciones más relevantes a nivel mundial en ciencia y conocimiento, era “muy remota”. “No tenía idea del alcance de Nat Geo; para mí era solo una revista y un canal de televisión. Hasta que en 2018 recibí un correo electrónico que casi borré sin querer, informándome que había sido seleccionado para recibir el premio The National Geographic/Buffett Awards for Leadership in Conservation. Así fue como visité Washington por primera vez y me impresionó: ‘¿Qué es esto? Es una máquina, esto es una república’”, comentó Borboroglu en un diálogo en la capital estadounidense. Así comenzó su trayectoria, que lo llevó a convertirse en explorador de National Geographic, un estatus que comparte con una treintena de compatriotas y que le permitió descubrir y aprovechar los vastos recursos de difusión global que ofrece la organización. “La marca Nat Geo realmente te eleva. Todo el mundo la reconoce. A muchos de nosotros, que en general venimos de un enfoque más científico, nos ofrece un modelo de comunicación completamente distinto”, añadió el biólogo, quien el año pasado fue designado Explorador del Año por Rolex y National Geographic. La semana pasada, Borboroglu y otros seis exploradores argentinos asistieron a Washington para participar en el festival anual que reunió a alrededor de 320 colegas de todo el mundo. El evento incluyó una gala para la inauguración del Museo de Exploración de National Geographic, situado en la ciudad, sede de la organización fundada en 1888. “La misión de National Geographic es resaltar los valores del planeta para poder preservarlos. Los exploradores tenemos el deber de cumplir esa misión de diferentes maneras, ayudando a que las personas se inspiren, se conecten y protejan esos valores”, explicó Borboroglu, cofundador y presidente de Global Penguin Society (GPS) e investigador del Conicet. Junto a él, los otros seis argentinos que participaron en el festival fueron Sur Tolosa Orquera, gerente regional de National Geographic Society para América Latina; la bióloga Micaela Camino; el paleontólogo Diego Pol; la emprendedora Agustina Besada, y las fotógrafas Sofía López Mañan y Natalia Roca. En años recientes, cada uno fue seleccionado por un proyecto que presentaron ante la organización y que desarrollaron con el respaldo de Nat Geo. “No son solo científicos. Hay narradores, divulgadores, fotógrafos, cineastas. La diversidad de temas es enorme”, expresó Besada, quien enfatizó que su trayectoria es más atípica en comparación con otros exploradores. Besada, que se presenta como emprendedora, se graduó en diseño industrial en la Universidad de Palermo y obtuvo una maestría en Gestión de la Sostenibilidad en el Earth Institute de la Universidad de Columbia. Tras finalizar su posgrado, comenzó a investigar sobre la problemática de los residuos plásticos, y en 2018 participó durante seis meses en una expedición oceánica a bordo del velero Fanky, de 36 pies. “De Nueva York a Europa, luego a las costas de África y finalmente a Brasil”, recuerda. Durante esta travesía, investigó la contaminación por plásticos en el océano, tomó muestras y estudió posibles soluciones. Así fue como cofundó Unplastify, con el objetivo de reducir la huella plástica humana colaborando con empresas, organizaciones y gobiernos. “El propósito es desplastificar al mundo”, afirmó. “Al igual que Pablo, no tenía idea del enorme apoyo que brinda Nat Geo ni de la existencia de los exploradores”, agregó. ¿Cómo comenzó su andadura para convertirse en exploradora? Casi por azar. “Durante el lanzamiento de Unplastify en 2018, en un evento pequeño en Tigre, una persona hizo un directo en Instagram que llegó a un representante de las oficinas de National Geographic para América Latina en Buenos Aires. Me contactaron al día siguiente, a través de un amigo del colegio de mi pareja”, relató. Fue precisamente el año en que se publicó en la edición de junio de la revista una portada con el título “¿Planeta o plástico?” y una ilustración de una bolsa que semejaba un iceberg en el agua, con el objetivo de alertar sobre la contaminación de los océanos. “Esa tapa fue muy icónica y como yo trabajaba con plástico, resultó de interés para ellos. Me explicaron los pasos para convertirme en exploradora, y durante meses desde Unplastify preparamos un proyecto educativo para que los jóvenes diseñaran sus propias estrategias para reducir el uso del plástico en sus escuelas. Alcanzamos a más de 5000 chicos en 25 países”, recordó. En 2019, Besada se convirtió en exploradora de Nat Geo. “Una de las cosas que más disfruto es formar parte de esta comunidad. Muchos consideran a Nat Geo como algo externo, pero está presente en todas partes. Muchos exploradores están creando contenido en la Patagonia, en Buenos Aires y en Ushuaia”, subrayó. En el recientemente inaugurado Museo de Exploración de National Geographic, que fusiona una narrativa innovadora y tecnología avanzada con la exploración científica histórica, se exhibe una botella plástica que Besada encontró en Fernando de Noronha, un archipiélago a 350 kilómetros de la costa noreste de Brasil. “Estaba nadando con tortugas y peces de colores cuando encontré esa botella de un detergente con inscripciones en chino, llena de mordidas de animales que la confundieron con comida. La consideré simbólica para ilustrar cómo se desplaza la basura en los océanos”, contó. “Un hallazgo disonante”, lo define el museo, que muestra esa botella plástica amarilla junto a la reutilizable azul de Besada, quien ya está pensando en su próximo proyecto. “Me gustaría desplastificar la Antártida”, anticipó. Para Pol, paleontólogo especializado en dinosaurios de la Patagonia y también presente en Washington, Nat Geo “representa el megáfono más poderoso a nivel mundial en ciencias naturales, exploración y conservación”. Con 269 millones de seguidores en Instagram, ocupa el puesto 17 en el ranking global. “El mes pasado anunciamos una nueva especie de dinosaurio y en un día alcanzó a 4 millones de personas en las redes sociales. Es realmente asombroso”, afirmó. Pol, quien ha crecido académicamente en el ámbito de la investigación, recordó que muchas de las expediciones más significativas fueron financiadas por Nat Geo. “Mi primer contacto con la organización fue en 2005, cuando aún era estudiante de doctorado en la Universidad de Columbia y publiqué junto a colegas un proyecto que apareció en la revista Science”, recordó. “En ese momento, comprendí el alcance que tiene para difundir la ciencia”, afirmó. Unos años más tarde, en 2010, Pol participó en su primera expedición de exploración para un proyecto en Santa Cruz, que arrojó resultados fascinantes. “En ese entonces, no existía la figura del explorador como algo central ni la sinergia que se genera con esta comunidad”, explicó este investigador del Conicet en el Museo Argentino de Ciencias Naturales. Pol ha publicado más de 160 artículos sobre fósiles hallados en Patagonia, Sudáfrica, Madagascar, Colombia, Brasil, Mongolia y China, y fue parte del descubrimiento del titanosaurio más grande del mundo encontrado en Chubut en 2011, el Patagotitan mayorum. “Esta comunidad de exploradores de Nat Geo ha potenciado enormemente mi trabajo, es fascinante. Por ejemplo, en mi último proyecto, me concentro en entender la extinción de los dinosaurios en la Patagonia, y a través de estos encuentros de la semana pasada, he podido conectarme con colegas de Estados Unidos, África y Mongolia que trabajan en temas similares. De repente, descubrimos que esta investigación puede tener un alcance global”, concluyó.









