El estudio también mostró un deterioro en la percepción de los comerciantes respecto a la situación de sus negocios. El 48,2% indicó que las condiciones son similares a las del año anterior, lo que supuso una caída de 5,1 puntos porcentuales en relación a abril. Por otro lado, el 45,1% afirmó que sus condiciones operativas han empeorado, es decir, 5,5 puntos porcentuales más que el mes previo.
El análisis detallado de las ventas por rubro revela que los sectores relacionados con productos de primera necesidad lograron mantener o incluso aumentar sus niveles de actividad, mientras que aquellos vinculados a gastos no esenciales enfrentaron caídas continuas.
Entre los rubros, Farmacia fue el que lideró los incrementos interanuales con un crecimiento del 8,2%. También se destacaron Perfumería, que avanzó un 2,3%, y Alimentos y bebidas, con un leve aumento del 0,2%. En contraste, el sector de Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles experimentó el descenso más significativo, con una baja del 8,9%, seguido por Textil e indumentaria, que cayó un 5,2%.
Este comportamiento sectorial refuerza una tendencia registrada en meses anteriores. Según el informe, la demanda ha estado centrada mayormente en productos esenciales, mientras los hogares han limitado sus compras de bienes considerados no prioritarios. “El ingreso disponible de los hogares se encontró focalizado casi con exclusividad en el mantenimiento de la canasta básica”, señala el estudio en relación con la dinámica observada en mayo.
El comercio en línea, por su parte, ha mostrado una evolución más positiva que el promedio general. Las ventas a través de canales digitales en comercios con local físico crecieron un 15,2% interanual en mayo y un 3,7% respecto a abril. Sin embargo, estos números no han logrado contrarrestar la debilidad que aún persiste en el conjunto de las ventas al por menor, donde el consumo sigue orientado hacia productos esenciales y se ha fortalecido por medio de promociones, liquidaciones de stock y eventos de comercio electrónico, según CAME.
En cuanto a las expectativas futuras, se destaca una visión de estabilidad para los próximos 12 meses. El 48,4% de los comerciantes espera que la actividad permanezca sin cambios significativos, mientras que el 38,8% anticipa una mejora y el 12,8% cree que se producirá un deterioro.
Respecto a las decisiones de inversión, los datos revelan un enfoque más conservador. Casi el 59,4% de los encuestados considera que el contexto actual no resulta propicio para realizar inversiones de capital, mientras que solo el 12,5% opina que existen oportunidades para invertir. Los demás expresaron incertidumbre sobre la evolución del mercado.
Adicionalmente, el incremento de los costos fijos y las actualizaciones tarifarias continúan generando presión sobre los márgenes de rentabilidad. Con este panorama, las perspectivas del sector apuntan más hacia la continuidad de la operación diaria y la gestión de inventarios, dejando de lado planes de expansión a corto plazo. “Esta dinámica comercial, combinada con el incremento de los costos operativos fijos y las actualizaciones tarifarias, generó una severa compresión en los márgenes de rentabilidad. Frente a un escenario de nula disposición a la inversión, las expectativas del sector proyectaron una estabilización operativa condicionada a la liquidación de inventarios y factores estacionales”, concluyó CAME.









