Los involucrados admitieron públicamente la situación muchos años después; sin embargo, los periodistas presentes esa noche en Colombia se enteraron de inmediato y lo reportaron manteniendo la confidencialidad de sus fuentes. Fue una discusión intensa entre los jugadores que a un mes y medio de distancia se consagrarían campeones del mundo, lo que generó un cambio significativo en el clima tenso que envolvía al equipo.
En la edición del 15 de mayo de 1986, un periodista insinuó lo que estaba ocurriendo detrás de escena, mencionando la decisión de cancelar otros amistosos en Colombia y regresar pronto a la Ciudad de México. “Los jugadores analizaron todos estos factores en una reunión adulta, con altura, la primera en importancia desde que se inició este periplo; en la cual todos dieron su punto de vista en busca del beneficio del grupo”, escribió el periodista, subrayando la seriedad de la discusión.
Cinco días después, otro medio reveló más detalles de esa noche en la habitación de Garré. “Una reunión cumbre”, destacó en su subtítulo. El periodista relató: “Recién a la mañana siguiente nos enteramos de que los veintidós jugadores, absolutamente nadie más, se reunieron en una de las amplias suites del hotel durante casi dos horas”. Aunque existió un pacto de silencio entre los participantes, algunos aspectos de la reunión terminaron por filtrarse.
Se debatió sobre la política de premios, la necesidad de enfocarse en el objetivo, el compromiso de dar el máximo esfuerzo, y si era conveniente jugar más amistosos en Colombia. La propuesta fue sugerirle a Bilardo que el partido contra Junior era suficiente.
El entrenador pretendía realizar dos o tres encuentros amistosos, como había declarado a un colega antes de viajar: “Ahora agarramos el bolsito, vamos y venimos. Son dos partidos que me faltan para poner el equipo a punto. Estaba todo programado…”.
Uno de esos partidos estaba programado en Barranquilla, donde la alta humedad y la temperatura alcanzaban los 37 grados; el otro, en Bogotá, a una altitud comparable a la del Distrito Federal mexicano. Sin embargo, las cinco horas de espera en México antes de partir, el temor a sufrir lesiones, el cansancio acumulado y la creciente desconfianza en el grupo llevaron a la decisión de regresar.
En el libro ‘Yo soy el Diego’, Maradona compartió fragmentos de lo acontecido en esas reuniones internas. “Jugamos con un equipo de ahí, del club, y perdimos; fuimos a Barranquilla y empatamos 0 a 0 con el Júnior. Pero la cosa iba más allá de los resultados, mucho más. Tuvimos una reunión, sí, una reunión muy fuerte y no fue en Barranquilla, fue en México. Nos dijimos de todo, de todo… Así éramos, vivíamos de reunión en reunión. Y en una de ésas fue que me agarré con Passarella también, pero lo cuento más adelante, en detalle, porque se lo merece”.
En el siguiente párrafo, Diego expresó el impacto que tuvo ese sinceramiento colectivo: “Ahí definimos que éramos nosotros contra el mundo, así que más vale que tiráramos todos para el mismo lado… Y tiramos, ¡cómo tiramos! A mí las concentraciones siempre me ataron, siempre me ahogaron, pero aquella vez fue distinto: porque nos sinceramos, porque nos dijimos las cosas en la cara. A partir de eso, todo creció”.
En un documental sobre ese mundial, Garré reconoció que la reunión se llevó a cabo en su habitación: “En Colombia se habló en mi habitación y no tengo por qué negarlo”. A pesar de haber mantenido el código de silencio durante tres décadas, añadió: “No te voy a decir lo que se habló, pero fue muy bueno para el grupo. Todos hablamos. Nos reunimos para aclarar ciertos comentarios que había afuera, de que el grupo estaba dividido, y todo el mundo dijo lo que pensaba. Cara a cara, que eso fue lo bueno. Creo que ese fue uno de los pilares que hizo que este grupo estuviera más unido cuando llegáramos al inicio del Mundial”.
Finalmente, el empate en Barranquilla no resultó ser un desastre, aunque tampoco fue una actuación brillante. El análisis de ese partido resaltó la actuación deficiente del equipo, mencionando la confusión que reinó durante el encuentro. Otro periodista, sin embargo, manifestó que el resultado no reflejaba la realidad, ya que Argentina mereció ganar por una amplia diferencia, a pesar de las imprecisiones en la definición y la destacada actuación de uno de los arqueros rivales. Resaltó el funcionamiento defensivo y la actitud competitiva del equipo, características que se observarían posteriormente durante la campaña triunfal del equipo en el mundial y, por supuesto, la presencia de Diego Maradona.









