El trágico episodio se produjo el 6 de mayo de 2024, en una pensión ubicada en la calle Olavarría al 1600, en el barrio Barracas. Según el relato de la fiscalía, Barrientos utilizó una bomba Molotov que lanzó dentro del cuarto donde se encontraban las cuatro mujeres. Las querellas afirman que el incidente estuvo motivado por la hostilidad hacia la orientación sexual de las víctimas, un agravante que buscarán demostrar durante el juicio.
Actualmente, Barrientos se encuentra bajo custodia en el Complejo Penitenciario de Ezeiza. Durante el juicio, se estima que comparecerán alrededor de 20 testigos, incluyendo a vecinos, agentes del orden y peritos. En tanto, Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente, no testificará por recomendación de su equipo médico, de acuerdo con lo informado por fuentes judiciales.
Las acusaciones contra Barrientos incluyen “triple homicidio agravado por haberse perpetrado por odio de género y por la orientación sexual de las víctimas, con alevosía y ensañamiento, y mediante un medio idóneo que generó un peligro común, en concurso real con homicidio en grado de tentativa por motivos y agravantes idénticos”. Se espera que la pena solicitada sea la de prisión perpetua.
El proceso cuenta con tres querellas: una representando a las familias de las víctimas, otra a Castro Riglos en su calidad de sobreviviente, y la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT+), que aspira a un fallo ejemplar que reconozca la gravedad del lesbicidio.
En una conversación, Samanta Pedrozo, en representación de la FALGBT+, destacó que su participación en este juicio es histórica: será la primera vez que la organización intervenga como parte querellante en un caso de esta índole, con la capacidad de presentar acusaciones y solicitar penas. Anteriormente, la FALGBT+ había colaborado en otros procesos simplemente como amicus curiae o en un rol de apoyo.
“La relevancia de que la FALGBT+ participe activamente en este proceso penal marcando la posibilidad de acusación y la solicitud de una pena de cadena perpetua establece un cambio significativo”, afirmó la abogada. Para la querella, el caso debe ser interpretado no como un hecho aislado, sino como un ataque deliberado hacia mujeres lesbianas, con repercusiones en todo el colectivo LGBT.
Uno de los aspectos cruciales del juicio será la validación del agravante del odio. Según expone Pedrozo, para ello se enfatizarán los “elementos contextuales”: testimonios que ayudarán a reconstruir la relación entre el acusado y las víctimas antes del suceso. La querella centrará su atención en declaraciones de vecinos y amigos del imputado que, según esta parte, evidenciarían conflictos previos, disputas y comentarios despectivos.









